Pistards en la carretera: una historia de éxitos y alguna desilusión

4
12
vistas

Puesto en que el en balance de esta  primera semana del Giro no arroja más luz que la presumible igualdad de los que hace ocho días creíamos principales favoritos de la carrera, quiero ahondar en un tema que ya tratamos hace unos días sobre el bue tino de los pistards sobre el asfalto. Y es que de salvo las tres últimas etapas de la grande italiana, el resto de éxitos son atribuibles a gente cincelada en un velódromo en su totalidad o en parte, como la victoria en la crono por equipos del Garmin, un equipo también vinculado a esta modalidad. Es por ello que saco del baúl este artículo –con la ayuda de Jaume Mas- que publiqué en mi feliz etapa del Meta 2Mil hace dos años, tal cual -con las imprecisiones propias del tiempo transcurrido. Para que veáis quién es quién en la carretera con hechuras de pistard.


Una historia de éxitos y alguna desilusión

La connivencia de ciclistas venidos de otras disciplinas con la carretera es algo tan arraigado como la antigüedad de éstas. La moda hasta no hace mucho era la de escrutar bikers sobre el asfalto, el Campeonato del Mundo firmado por Cadel Evans es la punta del iceberg. Conviene seguir también al ex biker Jean Christophe Peraud, actual subcampeón olímpico ahora enrolado en el Omega Pharma y que el año pasado dio la “campanada” proclamándose campeón francés contra el crono. Con ellos conviven otros como Ryder Hesjendal, Jakob Fugslang y otros tantos han prolongado sus exitosas carreras desde las ruedas gordas a las finas.
Por de pronto, la pista ejerce de “lobbie silencioso” arrojando a las carreteras un puñado de buenos ciclistas, de muchos de los cuales ignoramos su procedencia. Sin embargo fantástico el Tour cuajado  por Bradley Wiggings, dos veces campeón olímpico y varias del mundo de persecución, ha abierto esa investigación alimentada además por el éxito de Theo Bos en la Clásica de Almería y Vuelta a Murcia. El veloz holandés es el último punto en la evolución de esta teoría, cabe no olvidar que Bos es varias veces campeón del mundo en disciplinas de velocidad.
Si bien el año pasado Bos fue protagonista de uno de los hechos más lamentables de la temporada cuando empujó violentamente al líder de la Vuelta a Turquía Daryl Impei, su trayectoria, ahora en el Ceruelo Test Team, despierta reacciones. De cualquier manera, si un velocista debiera hacerlo bien en carretera ese tendría que ser él. Su constitución no es la habitual en un velocista de elite. Sus dimensiones y corpulencia no son las de Hoy, Escuredo y Tournant. Su músculo es largo y sus posibilidades aumentan exponencialmente sobre el asfalto. Trabaja insistentemente en mejorar sus cualidades en ruta, superar pequeñas cotas sin restar competitividad en las llegadas que son su objetivo y los resultados han llegado. La velocidad que se practica en pista es otro mundo, o lo que es lo mismo, si Bos se adapta a la carretera puede ser un dignísimo rival del propio Cavendish, ahora mismo a años luz de sus rivales. Su caso sólo es tan singular que sólo tiene parangón con la rusa Olga Slyusareva, actual recordwoman de los 200 metros hace 17 años, campeona olímpica de puntuación en Atenas y muchos triunfos en carretera, entre otros etapas en el Giro de Italia. En el otro lado de la balanza recordar la fallida experiencia en carretera de José Antonio Moreno tras ser campeón olímpico del kilómetro en Barcelona.
  
WIGGINS Y EL TEAM SKY
Bradley Wiggins es un ciclista nacido en Londres hace 29 años. De larguirucho perfil y austero carácter, Wiggo, pues así se le apoda entre el pelotón anglosajón, ha sido el gran dominador de la persecución mundial durante el periodo olímpico de Atenas a Pequín. 2008 fue su gran año en tanto se proclamó triple campeón del mundo en Manchester, de las dos persecuciones y de la americana en compañía de Cavendish, y doble campeón olímpico en la capital china. Consciente de que en pista poco o nada le quedaba por hacer, y ante el finalmente confirmado recorte del fondo en los juegos, ha decidido centrarse en la carretera. Ha perdido peso, corrió el Giro sin presión y se destapó en el último Tour. Ha renunciado a parte de su potencial contra el crono, no pudo ganar ninguna en la gran ronda francesa, pero ha puesto al descubierto todas las cualidades de un fondista, como así lo revela su cuarta plaza final. Ahora Wiggings dice apostar por la “Grande Boucle”, tentación arriesgada dada la cantidad de pretendientes que parecen mejor situados que él, sin embargo, su caso no deja de ser paradigmático, y quizá será imitado en lo sucesivo si atendemos al brutal retroceso del fondo en los Juegos Olímpicos.
Fruto de la experiencia adquirida por los ingleses en la pista ha surgido el nuevo Team Sky, un concepto de estructura ciclista que parece reinventar todo lo inventado. Con el núcleo de corredores convivirán gran parte de los mentores del equipo británico de pista, desde el propio alma mater del proyecto, Dave Brailsford, a psicólogos, preparadores, nutricionistas y un largo etcétera. Dicen que la pista tiene éxito en las islas por la imagen de modernidad que transmite, si esas maneras se proyectan sobre el asfalto quizá cambien las tornas también en las colapsadas carreteras del Reino Unido.
Junto a Ben Swift, también pistard de cuna, el nuevo Sky incorpora elementos autóctonos como Steve Cummings y Geraint Thomas, campeones del mundo y olímpicos en persecución por equipos, pero también entronca con la tradición australiana mediante la incorporación de ciclistas como Chris Sutton, 25 primaveras y títulos nacionales y podios mundiales en categorías inferiores de pruebas de fondo, lo mismo que Mathew Hayman, clasicómano muy valorado por Flecha. No hay que irse muy lejos para encontrar al neozelandés Greg Henderson, ganador de Copas del Mundo de americana y poseedor de una medalla de oro en los Juegos de la Commonwealth. Incluso a Juan Antonio Flecha se le conocen buenas maneras en la pista durante sus años de amateur.
  
AUSTRALIA, LA GRAN CANTERA
Amén del Reino Unido, el gran polo de la pista mundial, con mayor tradición y arraigo si cabe, se sitúa en Australia. Raro es el aussie que brilla que no haya pasado por las huestes de un velódromo. Ejemplos como el ex biker Cadel Evans o el “caza etapas” Simon Gerrans suponen rarezas en la tradición ciclista de las antípodas, lo mismo que Robbie Mc Ewen, procedente del BMX, aunque no Baden Cooke, con victorias nacionales en pista. El grueso de corredores de esa isla- continente han proyectado en el asfalto lo que han aprendido en la pista. Si en Pequín hubo color inglés, en Atenas, cuatro años antes, el medallero fue tema australiano. En la persecución por equipos se llevaron el oro con una cuarteta cuyo hombre carismático fue Bradley Mc Gee, líder del Tour de 2003, ganador de aquel famoso prólogo del centenario en París. Acompañaron a Mc Gee tres ciclistas muy fecundos en la carretera: el fornido Graeme Brown con un buen puñado de sprints a las espaldas, el veloz Brett Lancaster, maglia rosa en el Giro 2005, y Luke Roberts, ganador hace bien poco de una etapa en Murcia. A estos hitos en ruta hay que añadirles una retahíla de éxitos en mundiales, juegos y copas del mundo. Una cuarteta que en su momento marcó 3´56´´, un récord que aunque superado fue estratosférico a mediados de la pasada década.
También en Atenas la selección australiana se colgó el oro merced a la pareja de americana formada Brown- O´ Grady. Y es que Stuart O´ Grady lleva en liza casi veinte años con resultados en casi todas las grandes citas del calendario, destacando como no su París- Roubaix, para lamento de Flecha, y el maillot amarillo en el Tour. De “Stuey” conocemos muchos de sus logros recientes pero pocos recuerdan que él fue el rival que batió Chris Boardman para llevarse el oro olímpico de Barcelona 92, además ha formado parte un par de veces del equipo australiano que se proclamó campeón del mundo de persecución en los noventa.  El compañero de O´ Grady en Saxo Bank, el danés Alex Rasmussen es excelente croner –ganó la crono de la última Vuelta a Andalucía- y vigente campeón de persecución por equipos y americana.
Con O´ Grady en el horizonte crecen los hermanos Meyer, enrolados ambos en el Garmin- Transitions. El mayor es Cameron, tiene 21 años, y es el actual campeón del mundo de puntuación, en 2006 fue tres veces campeón mundial juvenil en ambas persecuciones y en americana. El año pasado corrió el Giro de Italia. Su hermano llama Travis, es un año menor y debuta este año en pros. Travis calca la trayectoria de Cameron, fue tres veces campeón del mundo juvenil en 2006 pero en su trayectoria en categorías inferiores incorpora resultados como las vueltas a Berlín y Wellington. Jack Bobridge también llega a pros con títulos mundiales en pista.
CAVENDISH Y SU TREN
En el HTC Columbia el tren de Cavendish ha perdido a Henderson y Barry, ambos al Sky, pero se valen de dos australianos de polivalente trayectoria en pista y carretera: Matthew Goss, campeón del mundo de persecución por equipos y ganador de la última París- Bruselas, y Mark Renshaw. Éste merece capítulo a parte por que presenta un historial realmente abrumador en categorías inferiores, siendo tres veces campeón del mundo en disciplinas de velocidad dando un giro de 180 grados con su paso a niveles absolutos como campeón mundial en persecución por equipos. Renshaw fue el año pasado el corredor que reventó el pelotón en los Campos Elíseos en el epílogo del Tour llegando entre Cavendish y el resto.
Hablando de Cavendish recordar que el considerado mejor velocista del mundo ha sido un par de veces campeón mundial de americana, la última hace un par de años en Manchester acompañado de un excelente Wiggins. Curiosamente, y en este caso las apariencias engañan, los corpulentos Bert Grabsch, Bernhard Eisel y André Greipel no proceden de la pista, o al menos no se les conocen los resultados de los anteriormente mentados, sin embargo sí que brilló en ella Michael Rogers, con títulos mundiales en categorías inferiores a los que sumaría absolutos contra el reloj. En esta órbita también circulan David Millar, campeón inglés de persecución, y su compañero Christian Vanvevelde, ganador de una general de la Copa del Mundo de la misma modalidad. El joven Taylor Phinney, acutal campeón en los cuatro kilómetros, también hace sus pinitos en la ruta.
ESPAÑOLES, TRAS LA SENDA DE LLANERAS
El ciclismo español también ha tenido ciclistas de doble filo. Joan Llaneras, retirado hace año y medio con dos metales olímpicos colgando de su cuello, fue a principios de los noventa un buen ciclista de carretera vistiendo los colores de la ONCE con quien ganó etapas en Andalucía y Mallorca. Con los años se centraría en pista y lo ha dejado con cuatro medallas olímpicas, dos de ellas de oro, y siete campeonatos del mundo entre puntuaciones y americanas. Su compañero más asentado en el madison, el malogrado Isaac Gálvez, alternó de forma más intensa ambas disciplinas, con triunfos importantes tanto en carretera como en pista, lo mismo que Toni Tauler, quien en pista ha logrado la prolongar una carrera truncada en el asfalto desde la desaparición del Murcia- Tres Molinos Resort. Compañeros de selección de Tauler como Sergi Escobar y Carles Torrent también complementan disciplinas. Escobar estuvo en Illes Balears durante un año y Torrent atesora con varios triunfos parciales.
En Caisse d´ Epargne conviven varios ciclistas con resultados en pista. Por ejemplo Alejandro Valverde y Rubén Plaza lograron meritorias plazas en el kilómetro y persecución respectivamente en Mundiales juveniles. El ganador de la etapa reina del Giro 2008 con final en Monte Pora, Vasil Kiyirienka había sido poco antes campeón del mundo de puntuación. En el Giro, y en otras tantas, es habitual ver a Mikhail Ignatiev en fuga. Este joven talento ruso fue seis veces campeón del mundo juvenil en disciplinas de fondo y campeón olímpico de puntuación en Atenas, y eso que sólo tiene 24 años. Un escalón por debajo en cuanto a resultados encontramos a Alexei Markov, enrolado en su día en el Caisse d´ Epargne.
ALGUNOS HISTÓRICOS
El día que Francesco Moser se aupó con su mítico récord de la hora para muchos se hizo tangible la relación entre carretera y pista. El pistard que llegó a ganar el Giro de Italia, no sin artimañas, ocupa una plaza preferente en esta galería de la fama. De la saga de los De Vlaeminck, aquellos que lograron el récord de triunfos en Roubaix y Mundiales de ciclocross, Roger y Eric, también surgieron excelentes routiers que brillaron en las muchas jornadas de seis días que poblaban el calendario europeo.
Urs Freuler es otro de los notables con ocho mundiales de puntuación, casi todos los disputados en la década de los ochenta salvo 1980 y 1988, y dos veces el mejor en keirin, por medio obtuvo quince etapas en el Giro y una en el Tour.
Chris Boardman es otro de los destacados, con triunfos que legaron más allá de los registros, puesto que en su haber se hallaba también la innovación tecnológica, lo mismo que Viatcheslav Ekimov, doméstico de lujo de Armstrong, a quien tuvo el honor de derrotar en los juegos de Sídney, pero con un palmarés que asusta en pista: campeón olímpico de persecución por equipos en Seúl y varios títulos mundiales. Silvio Martinello fue campeón de puntuación en los juegos de Atlanta y su compatriota Giovanni Lombardi lo había sido en Barcelona cuatro años antes. Y es que en Italia encontramos varios corredores, caso los hermanos Saronni y Gianni Bugno dejaron impronta en la pista antes de dedicarse con fortuna a la carretera.

Texto original: Meta 2Mil, edición del 24 de marzo de 2010
Fotos tomadas de www.biciciclismo.com y Movistar Team

Publicidad

4 COMENTARIOS

Deja un comentario