Por los compañeros que nos dejan

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Este domingo en la Behobia-San Sebastián falleció una atleta. Tenía 30 años, era navarra, joven y apasionada de este deporte que a algunos nos ha enganchado para nunca más soltarnos.  Muchas veces me preguntan si me he realizado un chequeo y no sé qué decir. Me hice uno, hace seis años. Entonces salió todo en orden y he corrido la “intemerata” sin que me surja el menor malestar más allá de la lógica fatiga que algunos días te llena el ser.

Sin embargo últimamente las noticias de corredores populares que fallecen en competición son un goteo que no nos puede dejar indiferente, ya no hablemos de ciclistas. Ellos eran corredores como yo, como tú, como aquel, corredores que salimos ese ratillo que tenemos libre por las tardes, para exprimir el físico, aliviar stress y alimentar  la autoestima, pero un día el tiempo se les paró para siempre. Pensarlo estremece, y con el respeto y recuerdo para ellos salimos todos los días.

A veces cuando nos imbuimos en la obsesión de batirnos, de mejorar, aunque sea un poquito, no reparamos en los afortunados que somos pudiendo salir un día y otro y otro, sin más. Tenemos salidas mejores, peores, días en los que completar lo previsto es una hazaña. En otros se nos hace corto. Algunos días podemos disfrutar de un paisaje alucinante, otros de una conversación entrañable,… nos recreamos la vista, nos da el aire, nos ponemos morenos,… sudamos, vivimos, es decir corremos.

Pero todo eso un día se va al traste, un día, sin previo aviso, zas, la muerte nos acecha. A nuestra amiga runner navarra muerta en la Behobia no le aviso y nos llevó una compañera. Sólo deciros que si tenéis opción no dejéis de chequear vuestro estado físico, no es una frivolidad, sino el mejor baremo de saber si estáis o no para los esfuerzos que se nos imponen.

Por cierto, y concluyendo con la Behobia, bonitas palabras del su ganador, sinceramente coincido con pocos atletas profesionales, y verles hablar con esta humildad gratifica y les aleja de esa prepotencia y tonterías que rodean a esos mal llamados mitos del deporte. Son personas, siente y padecen, exactamente igual que nosotros.

Y mientras reflexiono sobre estas cuestiones que nos apenan y preocupan, pero que no nos disuaden de seguir en la carretera, al menos de momento, he de decir que seguimos trabajando de cara a ese estimulante registro que nos motiva para la Media Maratón de Tarragona. La semana pasada, seis días de siete posibles nuestras zapatillas pisaron el asfalto. Más de ochenta kilómetros donde las sensaciones del cross de Sants se prolongaron.

Hay momentos en los que el estado de forma es dulce y he de admitir que estoy en unos de esos instantes. ¿Cuánto durará? Ni idea, pero trabajamos en que sea lo más posible. Creedme mientras dure seré un poquito más feliz.

Imagen tomada del Diario de Navarra

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