¿Por qué no llamarlo el mundial del Bierzo?

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El año pasado Philippe Gilbert se proclamó campeón del mundo en Valkeburkg, pero fue un mundial que se llamó del Limburgo. Este año el arco iris de la carrera reina se decidirá en Florencia, pero son los mundiales de Toscana, pues en la semana de su celebración varias localidades de la zona entrarán en el mapa de competición para cada una de las modalidades.

Lo que en su día fue un motivo de celebración, que se cuajó incluso fuera de las fechas normales, se ha convertido en una pesadilla para la ciudad leonesa de Ponferrada y al tiempo en el plausible paradigma de gestión que atenaza España. Lo que un alcalde compromete provoca que el siguiente recule y los diferentes organismos implicados falten a lo pactado, bien sea por color político o bien por que las arcas públicas están más que vacías.

Lo que sí es cierto es que a un año vista de su disputa, los Campeonatos del Mundo de ciclismo se han convertido en una trampa como por ejemplo no apreciamos en las dos últimas citas mundialistas que se han disputado en España, la de balonmano y natación, ambas desarrolladas con normalidad.

Está claro que cuando un evento como un mundial de ciclismo se compromete se hace a años vista y por el camino, entre la nominación y la celebración, pueden ocurrir muchas cosas. Sucedió, y sucede por ejemplo, en la cita toscana que en breve ocupará nuestra atención. El mundial que culmina en Florencia ha sido una especie de sinvivir para sus mentores. Desde que Florencia se llevó el premio hasta el momento de su desarrollo, Italia ha vivido momentos de zozobra política y económica que indiscutiblemente han afectado al programa, e incluso su viabilidad.

Sin embargo a escasos días de su inicio, los cabos parecen atados. Si bien la idea original fue que los mundiales radicarán en Florencia, con el paso de los días esa amplitud geográfica se ensanchó hasta englobar toda la región de la Toscana. Con ello se implicaron varias municipalidades y el evento queda vinculado a una región de primer orden turístico, poniendo más bolsillos para sostener el coste.

En el caso de Ponferrada la situación de precariedad económica y política ha hecho de la cita pasto de revistas que rara vez reparan en este deporte, como bien indican en Ciclo 21 sobre el reportaje de Interviú. Si los patrocinios y subvenciones fallan en cascada ¿por qué no imitar el ejemplo toscano –si no se ha hecho ya- e implicar al Bierzo en su extensión?

Dos valores puede poner esta región a caballo entre Castilla y Galicia. Por un lado sus excelentes vinos, y por el otro sus innumerables atractivos turísticos. En las grandes ferias, en la proyección turística, El Bierzo ocupa mostrador propio al nivel de cualquiera de las otras nueve provincias castellano leonesas. Si el consistorio de Ponferrada no puede asumir la cifra en su totalidad, quizá el Bierzo sí. Lleven la salida de la crono al corazón de Las Médulas, hagan las pruebas juveniles y sub 23 con alto en Villafranca. Salgan de Cacabelos, realicen un ciclo amplio por las lomas y viñedos de la zona y aterricen en Ponferrada.

Hablamos de ideas, sueltas, así al azar, quizá desprovistas de sentido a un año vista de la cita, pero está claro que este sueño está acabando en pesadilla para los que un día vieron un mundial en Ponferrada.

1 COMENTARIO

  1. Debería llevar el nombre de El Bierzo, seria mejor por que se da a reconocer una zona de España a nivel mundial y también mas empresas de la zona podrían invertir.

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