¿Por qué nos acordamos de Xavier Tondo a cada paso?

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El otro día me decía un amigo runner al trote del camino: “Si yo tuviera una empresa contaría una persona que fuera runner o deportista”. Sus motivos los fundamentaba en la ilusión, la perseverancia, el tesón, la oblicuidad de miras, el sacrificio, el fundamento del trabajo bien hecho, el amor por éste… o lo que es lo mismo cualidades que Xavier Tondo explotaba a diario en su quehacer ciclista, dentro y fuera de él, cuidando al personal que ahora tanto le extraña, compitiendo en buena lid, siendo persona sobre la bicicleta y apeado de ella. Por todo, ocho meses después de su terrible pérdida su recuerdo es perenne, está por doquier. Su huella todo lo empapa.

Aquellos ojos no muy oscuros, rehundidos en una tez castigada por los esfuerzos, saltones, ilusionados, ilusionantes… eran el retrato de una persona que empañaba la voz de emoción hablando de ciclismo, su ciclismo. Ayer en la presentación del Movistar el acto abrió otro campo para su recuerdo, también de Mauricio Soler, el maltrecho colombiano que sigue el paso de retorno hacia la vida normal. Y es que como ocurrió en la puesta de largo del equipo azul, la vida nos obsequia con un “momento Tondo” cada poco.
En San Luis, la carrera que toma forma y visos de ser la grande sudamericana, también se acordaron de él. Su motivo viaja ultramar y caló a los entusiastas argentinos. Como pocos días antes Alejandro Valverde no omitió su espíritu cuando la sonrisa de la victoria le apareció en Australia. Cómo habría disfrutado Xavi de estos momentos. Ciclista desinteresado como él, pocos conocimos, él éxito ajeno también tenía su sabor. Como tuvo su sello en el esfuerzo de titán de Kiryenka en Sestriere y el estrepitoso triunfo de Lastras en la Vuelta. Como en Sierra Nevada, donde el pelotón en bloque reposó en su memoria con el lugar que vio morir muy cerca. El elite catalán Juande Dios González emocionó con su soflama al cielo en Reus pocos días después de su pérdida. Su equipo también le evidencia en el rincón multimedia de su web. Todos miraron al cielo, todos lo trajeron a nuestra conciencia.
En Catalunya su figura se ha convertido en una especie de faro del colectivo. La Marxa 100% Tondo, surgida al calor de su pérdida y en un contexto que no resulta sencillo para innovar, reunió 500 cicloturistas.  Eso fue en septiembre, por que en pocos días hay una social en su lugar denacimiento, Valls, que en noviembre ya tuvo su “momento Tondo”. En breve tendremos un par de citas que obviamente hablarán por él: Volta a Catalunya y Vuelta a Castilla y León. La primera por ser la de casa, la otra porque debería haber salido con él portando el dorsal uno.
Y no es poco. Por los pasillos de la sede de la Federación Catalana rara es la vez que no se cita ese chaval que renovaba la licencia anualmente con misma ilusión que el primer día que cruzó el umbral del piso de la Calle Fontanella. Tondo era uno de los niños de la Inma, de la María, del Manel,… aunque visto bien, siempre lo será.
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