¿Porqué le llaman patrocinio cuando quieren decir mamoneo?

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El anodino transcurso de la Dauphiné, una carrera de dureza in crescendo que incorpora “blufs” como el falso llano que hoy a coronado al voluntarioso Kern, abre el plano sobre otros aspectos de la carrera, otrora discretos si el espectáculo mereciese la pena. Uno de los que más atenazan las voluntades tiene que ver con los patrocinios que pueblan las cunetas.
Al margen de la sobrada envidia que nos recorre el cuerpo viendo como en nuestro vecino del norte el caudal patrocinador sigue bajando abundante, nos reclaman atención ciertas marcas que pueblan la cuneta. Y es que muchas de ellas, sorpréndase, coinciden con los mecenas de algunas de las escuadras en competición.
Al margen del flagrante tufillo que ello desprende, no hay regla que lo impida, pero cuando alguien entra en más de un vértice del triángulo que sostiene el tingladillo (organizadores- equipos- prensa) algo chirría, lo cierto es que hay acciones, facturadas en concepto de patrocinio, que a más de uno, en twitter ha sido comilla entre los más asiduos, Fran Reyes sin ir más lejos lo ha anotado en más de una ocasión, le ponen las “susceptibilidades de relieve”.
No sé qué año fue, cuando las puertas del paraíso ASO no paraban de cerrarse al Vacansoleil, que estos entraron en el panel de la París- Niza. Este año los holandeses, con un equipo muy mermado ante las locuras de Riccò y la sinrazón de Mosquera, tienen su plaza en el Tour. En el M2M de esta semana anuncian a Wouter Poels como líder. En la Dauphiné nos reclama atención la cartelería de Sojasun, copatrocinador de uno de los 22 afortunadnos equipos que estarán en el Tour, siendo otra de las escuadras cuya solidez también chirría, sin dudar de la valía de Coppel y Casper. Se sugiere en la red que Geox entre en el juego, algo realmente impactante cuando en su nómina está un vigente titular del último podio, Menchov, y un ganador, Sastre.
La llamada mejor carrera juega en el alambre, permitiéndose arbitrariedades que no escapan a nadie. Quizá éstas no soslayen sus cuentas de resultados, pero sí que deterioran los ya de por sí maltrechos cimientos de nuestro ciclismo. 

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