Un premio que Viviani mereció más que nadie

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Recordaba Silvio Martinello que Italia volvió con tres oros del velódromo de Atlanta 96, uno de ellos su carrera de puntuación. Martinello hablaba en el fragor del oro de Elia Viviani en el omnium de los Juegos Olímpicos. Ya veis, el omnium, la carrera que pocos tragan, pero sinceramente en Río dio un excelente tono entre ciclistas con nombre en carretera pero con sensibilidad en el velódromo.

Elia Viviani, campeón olímpico, nos alegramos mucho, porque el veronés es un excelente ciclista en toda su acepción. Un corredor con inquietudes más allá de la carretera, que siempre ha tenido la pista en su corazón y que ésta le ha exigido tener presente siempre el onmium para vivir el mejor día de su carrera deportiva.

No ha sido sencillo, Viviani ha tenido enfrente al mejor elenco posible. Gaviria, del que se hablan maravillas, tendrá que demostrarlo, Hansen, muy sólido, Kluge, siempre peligroso y Cavendish. Decía Marco Villa, leyenda pistard en la península itálica, que este Viviani no es el ciclista alterado de otros momentos, que sabe medir, que se controla, que no sale a lo loco a cualquier ataque, que mide y distribuye los esfuerzos.

El omnium como sabéis despierta filias muy diferentes. Desde quienes lo odia a quienes lo ven como la solución para cuadrar toda la competición de pista. A un servidor no le acaba de convencer, pero el de Rio ha sido un omnium que ha exigido lo mejor de cada uno, y Viviani ha sido el más fuerte en conjunto. Ha hecho una persecución de nivel mundial, ha ganado la eliminación, se fajó en las pruebas cronometradas y se rehizo de un momento crítico en la puntuación, cuando Cavendish, no sabemos cómo, pero lo imaginamos, se llevó por delante al coreano y por ende a Viviani. Lo que dijo Villa, lo que en otros momentos hubiera sido colapso, se convirtió en serenidad, como la república veneciana que un día domó su Verona natal.

Me llamó la atención ver el nombre de Cavendish asomar entre los TT de la jornada. Sin españoles en omnium no esperaba verle y sin embargo ahí estuvo por un momento, como luego Viviani. La caída que provocó le hizo diana de comentarios nada amigables. La verdad, Cavendish la ha liado muchas veces, pero en esta ocasión le asiste, a mi juicio, el beneficio de la duda.

No tiene que ser sencillo llamarse Cavendish y formar parte del Team GB, a donde llegan ciclistas con oros colgados del cuello cada día. Cavendish dijo que quería etapas en el Tour, oro olímpico y título mundial. Lo primero lo logró, en lo segundo se ha quedado en la plata, lo otro está por ver. Permitidme que rompa una lanza a favor del británico: es admirable, un ciclista como la copa de un pino, será lo impresentable que queráis, pero qué onmium se ha marcado, luchando en cada una de las carreras como si no hubiera un mañana cuando viene de codearse con las grandes leyendas del Tour de Francia. Sinceramente, chapeau. Se quedó a medio camino en Río, no es campeón olímpico, quizá en Tokio, pero desde la grandeza de Cavendish se explica el logro de Elia Viviani.

Por cierto, ¿hay quién piense que la pista no es compatible con la carretera?. El Team Sky tiene ahora un nuevo campeón olímpico a unir a Geraint y Kennaugh.

Imagen tomada de @uci_cycling

INFO

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