El primer “campionissimo” fue Constance Girardengo

0
13
vistas

En la historia las leyendas corren de boca en boca, libro a libro, y hay cosas que por arraigadas se piensan que son ciertas o una verdad absoluta. La etiqueta de “campionissimo” convive con Fausto Coppi desde el mismo día que el genio piamontés se puso un maillot y sin embargo, la memoria, traicionera ella, se olvida del primer gran campeón italiano de la historia, el que marcó el camino y pisó sendas por las que nadie había caminado antes.

Fue Constance Girardengo, un ciclista que hace cien años era Dios, el primero según muchos entendidos que lo vieron u oyeron hablar de él en las historietas que corren de abuelos a nietos. El director de la Gazzetta dello Sport, Eugenio Colombo, uno de los padres del Giro de Italia, ya le tachó de “campionissimo” en aquellas ediciones de color rosa y crónicas que eran auténticas delicias para deleite literario.

Colombo quería, amaba, el pequeño ciclista de Nova Liguria, la región al sur de la Lombardía que cada año es atravesada por la Milán-San Remo, una carrera que en sus años ya existía y que abría la primavera cada mes de marzo. Girardengo la ganó seis veces y fue tan grande su legado que quiso hacer algo único, ganarla de forma especial, irrepetible, y lo hizo tras 200 kilómetros de fuga y trece minutos sobre su principal rival. Aquella gran carrera entre la capital lombarda y la Riviera nunca volvería a ver algo igual.

Las virtudes de Girardengo se mantuvieron intactas mucho tiempo, y tras una década larga ejerciendo la tiranía en el pelotón tuvo arrestos para ganar a Alfredo Binda, su gran sucesor, otro de estirpe noble y áurea incorruptible, al sprint en la San Remo de 1928. Su rivalidad con Binda fue legendaria. Un año antes, en 1927, Girardengo iba escapado pero Binda comandó la caza porque no quería que Constance ganara. Neutralizados el uno y el otro, el triunfo fue para Pietro Chiesi, apodado “el africano” porque acababa ennegrecido por la porquería que se tragaba al correr sin guardabarros.

Pudieron ser más ediciones las que cayeron en su saco, recordemos que Eddy Merckx ostenta el récord con siete. En una, la de 1915 le pillaron tomando un atajo, algo tan habitual entonces, como que en el ciclismo las trampas nacieron desde la primera competición. La otra en 1922 cuando un espectador le hizo caer al agitar imprudentemente una bandera muy cerca de los corredores.

Girardengo hizo también fortuna en el Giro de Italia, la carrera que ganó tres veces junto a treinta triunfos de etapa, ahí es nada. También ganó en otras tantas ocasiones Lombardía para conformar un legado de leyenda, digno de un apelativo tan exclusivo, digno del primer y original “campionissimo”.

INFO

Nacex te recoge la bici en casa y te la lleva donde tú quieras

Deja un comentario