Pues sí, Riccardo Ricco es considerado el joven más impactante, insolente y bocazas

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En poco más de un año de vida de este espacio, no han sido muchas las encuestas, cuatro creo. Todas en el momento de ser formuladas por un servidor eran previsibles en su desenlace. No ha sido el caso de esta última. A la pregunta ¿quién es para ti la joven irrupción más impactante, insolente e incluso bocazas de los últimos años? ha aflorado Riccardo Ricco con una abrumadora votación a su favor. Con toda sinceridad, no estaba en el guión. El bonito juego de la democracia aún puede sorprendernos.

¿Angel o demonio?
El descerebrado italiano ha estado con casi la mitad de los más de 230 votos emitidos estos días. Una holgadísima renta respecto a segundo y tercero que habla de la elección más sobrada de cuantas hemos propuesto. Y es que Ricco, al margen de su desgraciada historia reciente, dio duro en su primer año en el conocimiento generalizado. Golpeó a los rivales y aplicó el picotazo de la cobra a la concurrencia embelesando con su forma de entender este deporte, muy alejada de la corrección y disciplina política. Sus triunfos fueron pasto de la soberbia propia, de su autocomplacencia. Tan deprisa quiso vivir, tan rápido lo quiso todo, que quemó etapas a velocidades no prescritas. El resultado todos los sabemos. Repudiado del ciclismo tras consumir a mayor vértigo si cabe su segunda oportunidad, ahora pasa a la historia como “un gilipollas integral” como se le ha definido en este foro.
Le sigue a distancia Mark Cavendish, otrora admirado sprinter admirado, y ahora con división de opiniones en el respetable. Un personaje en ocasiones caricaturesco que de no haber mediado una bicicleta en su vida podría estar ejerciendo de estibador en cualquier gran puerto británico aderezando su vida con cerveza y fútbol en un pub. Él lo dijo “si no fuera ciclista sería un hooligan cualquiera”. Cara ya tiene. A pesar de tal grotesca descripción, nos hallamos ante un corredor de grandísimas plusvalías para este deporte, sus réditos en forma de declaraciones, enrarecer el ambiente y putear contribuyen a “fer caliu”, como decimos en Catalunya.
Tercero es  otro de los protagonistas de la actualidad, para su desgracia. La verdad es que el listado propuesto genera grima sólo con ver el desenlace de los muchos que lo componen. Sobre Andy, Boasson Hagen y Sagan pesa la opción de la duda. El resto la historia lo situó. Es el caso de Jan Ullrich, el mejor talento que he visto sobre una bicicleta desde que tengo consciencia. Su categoría era tal que se permitía desastres tácticos con el beneplácito de su fortaleza física para salir indemne. Ello le valió en los años de su explosión. Su dominio sobre el Tour de 1996 fue de las que causan sensación. Fue tal poderío el demostrado que incluso Bjarne Rijs parecía a su alcance. Luego con Pantani y Armstrong fue otro cantar.
Anulados por empate siguen Frank Vandenbroucke, por quien aposté, y Peter Sagan, el fenomenal ciclista venido del Este que en dos años ganó lo que a otros les lleva una vida reunir. Su retrato es difuso de concretar con una polivalencia tal que en Londres incluso plantea correr en BTT. Completan este ocho Eugeni Berzin, cuánto talento desaprovechado, Eduald Boasson Hagen y Andy Schleck. Desde twitter se me sugirió un noveno componente, José Maria Jiménez, el chava, un ciclista tan imprevisible como genial. Aunque personalmente en aquella época me decantaba por la solvencia de Heras, Jiménez era la bomba el día que tenía “un día torero” como a muchos radiofonistas les gustaba gimotear, sin embargo la regularidad que parecía omitir le privó de éxitos mayores. Su final, trágico, le confiere como a Pantani y VDB el cariz legendario.
Como siempre, te haya gustado o no, aquí lo puedes expresar. 

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