¿Qué diría Ryder Hesjedal de la cultura deportiva en España?

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En España definitivamente vivimos al margen del mundo, lo siento mucho pero es así. Nuestro país es un bellísimo paraje de idóneos contrastes, lugares y gentes encantadoras, ciudades modernas, no sabemos cuánto hasta que vemos las foráneas, pensamientos opuestos que nos duelen pero nos hacen avanzar y potencialidades de las que nos somos conscientes, pero en deporte, en deporte, tenemos una cultura más que pingüe, inexistente.

Monumental triunfo
Este Giro recién concluso se ha caracterizado por la explosión de un ciclista que llevaba tiempo ahí, picando a la puerta, pero sin la mordida que ha mostrado en estas semanas que surgieron desde Dinamarca. Cuando en la antesala de la carrera, Ryder Hesjedal dijo que quería ganar el Giro, que se veía para ganar el Giro, un servidor aludió a la enajenación mental del ciclista. Pero… “pamba”, estaba en lo cierto.
Hesjedal es un caso de ciclista venido de las ruedas gordas con predicamento en el asfalto. Sus pocas pero buenas victorias le confieren valor seguro aunque su estrella no sea de un rutilante brillo. Su palmarés incluye cuatro triunfos, sólo cuatro. El otro día viéndole descolgar a Purito en Alpe di Pampeago, rebañando unos segundos a la postre decisivos, pensaba, disfrutándole en su retorcido pedaleo, en qué habría de pensar este canadiense ahogado por ese estrechísimo pasillo humando, atiborrado a gritos y más de un manotazo en oposición al logrado en la en la Vuelta de 2009 sobre las solitarias pendientes de Velfique.
Aquel fue el segundo triunfo de este ciclista que debutó en el Giro hace siete años con abandono como resultado. En Velefique Hesjedal voló en solitario hasta la meta, poblada a duras penas por unos cientos de personas. En el Giro no ganó ninguna etapa, pero ¿qué le habría de causar más satisfacción ganar la etapa en medio de la nada o ser protagonista en el tumulto?. Y es que con ambas estampas volvemos a lo que muchas veces hemos comentado, el ciclismo español no sabe lo que tiene. El público deambula inconsciente, en este como en otros temas, a golpe de timón mediático de esos grandes grupos cada vez más diluidos en la crisis y sus propios corsets ideológicos.
Esta mañana de martes, escuchaba apurando un descafeinado de máquina una conversación vecina. “Este Purito es un gilipollas, mira que perder el liderato en el último momento”. Éste es el nivel. Ni un mínimo sentido del decoro para con el esfuerzo del deportista. Deporte de sofá y pizza, en definitiva. Omitimos cualquier otra impresión. 

2 COMENTARIOS

  1. En España es lo de siempre, fútbol, fútbol y más fútbol. Da envidia ver en el Giro la gente tirada en las cunetas vibrando al paso de los ciclistas; aún me acuerdo de la etapa del Zoncolan de año pasado la invasión humana de gente que había en las laderas del monte. Aquí en España más etapas tiene que ser como la que ganó Antón en Bilbao, una marea naranja de gente.

  2. Tengo que reconocer que Hesjedal hasta ahora, no estaba en el grupo de ciclistas extranjeros que yo conocia, digamos que le he descubierto en este Giro. Y yo me pregunto ¿que le ha hecho merecedor para ganarlo? Aguntar el ritmo como los demás y ser mejor "unos segundos" que Purito Rodriguez en la contrarreloj final; mientras que el catalan ha sumado dos victorias más a su palmares.Me da rabia y muchisima pena que hablar de deportes en España, sólo pase por el fútbol; cuando hemos tenido y tenemos un buen "puñado" de ciclistas buenos que nos hacen vibrar a los aficcionados.¿Cuestión de cultura o de públicidad de este deporte?

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