Que el experimento polaco salga bien

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Hace ocho años que la Vuelta a Polonia entró en el círculo de las mejores carreras del mundo. Con la llegada del UCI Pro Tour, la carrera accedió a su nuevo estatus junto a Plouay, Eneco Tour, una crono por equipos en Eindhoven, ahora reformulada por un Campeonato del Mundo,  y la desaparecida Vuelta a Alemania. A pesar de lo novedoso, Polonia ya tenía vuelta desde hacía 61 ediciones. 

La carrera confió  su suerte en el hombre de ciclismo del país más oriental de la Europa occidental: Czeslaw Lang, quien anteriormente ya había hecho cargo de la carrera estrella de la zona, la conocida por Carrera de la Paz. Maurizio Fondriest, Seguei Ivanov y Rolf Jaermann figuraron entre sus ganadores previos al UCI Pro Tour. Desde que éste acuñó la calidad de la carrera, llegaron otros ganadores como Jens Voigt, Alessandro Ballan, Peter Sagan o el más reciente, Moreno Moser, el sobrino del discutible ganador del Giro de 1984.

Para la presente edición, la Vuelta a Polonia rompe ciertos esquemas que sinceramente me gustaría les saliera bien. Por ejemplo hacen algo muy raro en una ronda pequeña, como es el caso de trasladar su salida al Trentino italiano, una zona de indudable atractivo ciclístico, pero a miles de kilómetros del cogollo de la competición, que abordará Polonia por el sur a partir de la tercera etapa. El Pordoi, sí el Pordoi, será final de etapa de esta Vuelta a Polonia que debutará en el paraje maldito de Marco Pantani: Madonna di Campiglio.

Luego está el sistema de puntuación y bonificaciones que traducido a tiempo tendrá incidencia en la general. Es decir a lo largo del recorrido los sprints intermedios y los pasos de montaña otorgarán unos puntos que sumados al final del día le pueden dar al primero en esa empírica clasificación hasta medio minuto de bonificación que además se sumará al propio que tiempo que se pone en juego en las llegadas. Todo jugado entre equipos de seis corredores

El sistema, según cuentan en la web del Movistar Team, viene según diseño de la UCI, en un ensayo que espero dé con la fórmula que atraiga al público. Habrá que ver, pero los pasos en la innovación aunque no sencillos hay que darlos y éste es uno, como lo es también el rarísimo esquema de competición con dos llegadas en alto de inicio por parajes del Giro y una crono final en la bellísima Cracovia.

Si en este cuaderno por algo nos hemos caracterizado es por aplaudir la innovación y en Polonia se dará una vuelta de tuerca. Mucha suerte y bienvenida sea.

 

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