¿Qué es Alejandro Valverde?

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El “come back” de Alejandro Valverde ha sido posiblemente la noticia más destacada, en el plano estrictamente deportivo, de este amanecer de temporada. El murciano lleva antes de abordar la parte sustancial de la temporada cuatro triunfos, saldando con éxito, aunque sea parcial, cada una de las vueltas en las que ha tomado parte.

Asiduo de los podios
Quiénes dudaban de su calidad una vez la sanción fue consumida, creo que tienen motivos para dejar de un lado lo agnóstico de su vaticinio sobre el corredor de Las Lumbreras. Aquí incluso llegamos a comentar que frente Alejandro se cernían sombras vigilantes sobre su devenir en la carretera. Sin duda que su empeño en volver a lo grande ha tenido recompensa.
Sin embargo, para este privilegiado del ciclismo la redefinición es una constante desde que debutó en pros hace más de diez años. Sí, Alejandro es un grande pero alguien sabe dónde está su techo, alguno adivina a qué debería jugar en exclusiva sus cartas. Ciclistas que durante una trayectoria devaneen por las diferentes facetas hemos visto muchos, sin embargo, en el que nos ocupa, con una década de trayectoria uno no sabe dónde encasillarle, y en caso de que lo adivine, los constantes giros de guión levan a continuas confusiones respecto al verdadero objetivo.
Hace menos de cinco años tuve ocasión de charlar con el corredor. Acababa de finiquitar la temporada que le situó en el top ten del Tour pero sin ofrecer ese margen que a pocos se les adivina en el camino hacia lo más alto de la más grande. A la prerrogativa de porqué no centraba fuerzas en esas clásicas donde tenía todas las condiciones par hacer historia dejó un lacónico “Ya he ganado la Lieja, la Flecha,… ahora quiero probar el Tour”. Transcurrido un tiempo desde entonces, con un veto y sanción de por medio, Alejandro sigue pensando igual, aunque por delante suyo aparezcan muchos candidatos.
El debate sobre qué debería quitarle el sueño se ha avivado con intensidad a la vista de su gran regreso. Velocista en grupos pequeños, buen “up hill finisher”, versátil en la media montaña, … sigue corriendo a las bonificaciones, como sin en ello residiera la clave de los grandes triunfos, y creemos que así no es posible optar a la más grande, en todo caso repetir éxito en la Vuelta, o por qué no Giro, pero el Tour es inabarcable desafío.
De cualquier a de las maneras, seguimos impresionados por la suerte de un ciclista cuyo porfolio de futuribles incluye vueltas medianas, grandes vueltas, clásicas e incluso Juegos y Mundiales, ello hallarlo en el pelotón es harto difícil. No obstante y después de darle muchas vueltas ¿cuál sería su suerte si probase a tope Flandes?