¿Qué hacemos con el calendario ciclista español?

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Este mediodía en una comida de gente del entorno ciclista me decían: “O el ciclismo en carretera se pone las pilas y cambia o tiene los días contados”. Sinceramente estas palabras en la boca de mi interlocutor no me sorprendían lo más mínimo. Lleva tiempo advirtiéndomelo. Al principio le asistía un poco la razón, con el paso de los años cada vez un poco más. Espero no acabe teniéndola del todo.

El ciclismo que yo conocí tenía en España un amplio y rico calendario de carreras que llenaban los meses comprendidos entre febrero y octubre, si no me equivoco hasta el último domingo de tan otoñal mes. Empezaba con Mallorca, seguía Andalucía, Valencia, Murcia, Setmana… y acababa en Montjuïc, con su deliciosa escalada. En ese tramo final de temporada abundaban las carreras de un día: Subida al Naranco, Náquera, Memorial Galera,…

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Hoy aquella realidad, de hace sólo 23 años, resulta muy alejada. ¿Qué se ha hecho tan mal para tal desazón? Este fin de semana disfrutamos de la primera victoria profesional de Amets Txurruka en una reducida Vuelta a Asturias, de tan sólo dos etapas y una de ellas resultante de aquella carrera que acababa en El Naranco. Durante este mes de mayo no volveremos a tener ciclismo profesional en España y en junio la sola presencia de los Campeonatos de España abruma.

Luego si miramos atrás veremos carreras que fueron vueltas reducidas al formato de clásica. Murcia, La Rioja y Madrid, quizá me deje alguna, ya dejaron de ser vueltas por etapas. Las que mantienen cierto tono, como Andalucía pierden días de competición y País Vasco y Catalunya no pasan por pocos problemas. Sabiendo de los costes que implica el ciclismo ¿tan complicado es mantener un esqueleto competitivo mínimo para estos días de economía de guerra?

Surgió a inicios de año una propuesta poco clara y muy confusa de una entidad que presidió el exciclista Pipe Gómez. Digo presidió porque una vez Eufemiano Fuentes lo citó en la pantomima de la Operación Puerto cesó en su cargo. Aquella propuesta, en esencia interesante, hablaba de agrupar carreras bajo un mismo paraguas e idéntico patrocinador. Sería una especie de circuito, una Copa de Francia, para entendernos, que sobre el papel sonó bien. Aquello digamos que murió solo, si es que no nació muerto.

Sin embargo visto con perspectiva no es tan descabellada la idea de proporcionarle al calendario español cierta homogeneidad si en ello le va su supervivencia. Una suerte de ranking que sume los méritos donde una especie de franquicia le dé imagen a todo el tinglado pero que se respetara cierta maniobra a los organizadores con sus servidumbres locales. De esta manera además cumpliríamos una de obsesiones de este cuaderno: se quitaría peso al sector público.

No debería ser un ranking que englobara el 100% de las carreras. Entiendo que por rasgos diferenciales algunas quieran seguir a lo suyo, sin embargo se proporcionaría un excelente colchón donde calzar las pruebas de menor calado. Y quien sabe, hasta podríamos recuperar alguna de esas que quedaron en el camino pero que dejaron recuerdo. Si un conglomerado como RCS hace del ciclismo y su Giro  la proa de su negocio, ¿es posible que no haya nadie en España capaz de invertir en un deporte que está en época de saldo?