¿Qué hacemos con el ciclocross?

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El otro día nuestro amigo de Ciclo21, Nico Van Looy, estuvo sentado con el que ahora mismo es el coco del ciclocross mundial, Wout Van Aert. La entrevista sinceramente me gustó mucho porque al margen de descubrirnos los motivos para que este ciclista esté machacando de tal manera a sus rivales este invierno, revela la realidad siempre complicada de esta modalidad que es espectacular y que se llama ciclocross. Creo, de veras, que este tinglado bien vendida tendría buena aceptación incluso en parajes tan futboleros como el nuestro.

Del contexto de la entrevista me llamó la atención que, por ejemplo, Luis León Sánchez preguntara al periodista por ese chaval que al parecer también estaba esos días en el mismo hotel que él y que dicen que domina la campaña de ciclocross. Me llamó la atención porque aunque todo en definitiva sea ciclismo y esté incluso bajo el amparo, por decir algo, de la UCI son mundos tan inconexos que a veces es complicado entender porqué ocurre esto.

También es interesante saber de la extrañeza de Van Aert al ser solicitado por un periodista español, madre mía cómo nos deben ver en Bélgica cuando hablan de ciclocross, debemos ser algo así como un submundo para ellos y no creáis que les preocupa mucho, porque que el ciclocross sea un feudo casi belga es un motivo de orgullo para ellos y no de preocupación, como creo que debiera ser, pues a menos países involucrados peor presente y futuro para la modalidad.

Eso sí, Van Aert trata una cuestión que a mí personalmente me parece increíble y no es otra que por qué el ciclocross no es una modalidad más divulgada, siendo además especialmente bonita para ver por televisión por su vistosidad y por las facilidades que ofrece su cobertura. Al respecto el ciclista remató lo siguiente:

No sé cómo es la cultura en España, pero en Bélgica los domingos a mediodía son el momento de descanso para todo el mundo. El ciclocross se ha convertido en algo así como una tradición. Algo que todo el mundo ve después de comer. Para un espectador, creo que es mucho más divertido que una prueba de ruta: dura sólo una hora y suceden muchísimas cosas en ese tiempo. Hay cambios de posición constantes, caídas, tensión… es el deporte ideal para ver por televisión… ¡y porque participa un chaval que se llama Wout Van Aert

Yo tengo una teoría y es que el ciclocross no dará el salto que merece hasta que no opte realmente a ser olímpico y eso lo veo complicadísimo en el corto plazo, cuando se abra esa puerta entonces la exclusividad que se le da en Bélgica quizá trasciencienda sus fronteras, hasta entonces veremos más casos Stybar o Boom o situaciones como en España donde los especialistas o se van a otras modalidades o vienen rebotados de ellas.

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