Connect with us

Ésta es mi Quebrantahuesos ideal

Opinión ciclista

Ésta es mi Quebrantahuesos ideal

Ésta es mi Quebrantahuesos ideal

Cycling Costa-Daurada

Soy de la generación que descubrió la Quebrantahuesos queriendo ser Induráin

Estoy hablando, claro está, de los años 90, cuando unos jóvenes treintañeros  como nosotros participamos en una de sus primeras ediciones…. con más miedo que siete viejas.

No era para menos.

Gobik -site

 

Habíamos oído hablar de ella como la marcha más dura de España, con puertos con terribles rampas en las que un coche tenía que meter primera para poder superar sus tremendos desniveles.

¿Y su nombre? Muchos decían que era debido a cómo se te quedaba el cuerpo una vez completado su recorrido de más de 200 kilómetros.

Para reír ¿verdad?

Aunque nosotros ya sabíamos que se trataba de una reivindicación para proteger esta bella e inconfundible ave en extinción, que tontos no éramos, claro.

Sí es cierto que fue una década dorada para el cicloturismo, incluso algo ingenua, también

Pero era cicloturismo y la Quebrantahuesos no escapaba

SQR – Cerdanya Cycle

 

Todo era nuevo para nosotros: nuevos puertos de montaña, nuevos recorridos, nuevas aventuras y sensaciones.

Afrontábamos estos retos con los hierros que llevábamos durante aquellos años y con los desarrollos que se movían entonces para subir: un 39×26 como mucho, porque entonces el triple plato era casi inusual -solo los franceses lo usaban- y el compact ni siquiera existía.

Tu primera Quebrantahuesos

De esta guisa nos presentábamos, con toda la inocencia del mundo, para afrontar estas duras pruebas.

Como os comentaba al principio, eran unos años en los que todos intentábamos imitar a nuestros ídolos: entrenar como ellos (o al menos intentarlo), comer lo que ellos comían, vestir como ellos y sobre todo, correr como ellos.

DT-Swiss 2019

 

Sí, lo que os digo, una época en la que todos nos creíamos que éramos Induráin.

Los que tienen mi edad, años arriba o abajo, saben muy bien de lo que hablo.

En nuestro caso, aquellos amigos siempre salíamos juntos, pero luego la carretera no perdonaba y ponía a cada uno en su sitio: nos dábamos unos palos tremendos y las batallas en aquellas “excursiones” eran antológicas.

Jugábamos a ser ciclistas.

Así éramos, jóvenes e inconscientes.

Sin embargo, algo cambió nuestra mentalidad en aquella primera participación en la Quebrantahuesos: decidimos que todos íbamos a ir juntos y que nos esperaríamos, que subiríamos como amigos.

Existía mucho respeto por la dureza y el kilometraje de aquel “Tour de los cicloturistas”.

Así fuimos haciendo hasta el Portalet, cuando nos dimos cuenta que faltaba uno de los nuestros.

No venía.

Así es La Cerdanya que espera al ciclista 

Pedaleábamos preocupados y decidimos esperar.

Al cabo de un buen rato lo vimos aparecer, fresco como una lechuga.

Resulta que había tenido que parar por culpa de un «pequeño» problema intestinal que sólo él podía solucionar: vamos, que dejó un buen recuerdo a su paso por el “portalito”.

Aquel día ni miramos ni nos importó el tiempo que nos llevó el completar la marcha.

Suunto 9

 

Sólo queríamos disfrutar, compartir y acabar la experiencia todos juntos, como amigos que éramos.

Lo conseguimos.

Animados por nuestro éxito en nuestra primera participación en la QH, en la segunda edición ya fuimos a saco.

Quisimos ir a por todas y a por el oro, pensándonos que aquello estaba chupado.

Así salimos, tras el pistoletazo inicial, como decía uno de nuestros colegas: “carajillo y a correr”.

Pedaleamos como posesos hasta el pie del Marie Blanque, hasta que nos dimos cuenta que algo no empezaba a funcionar bien.

Cuando llegamos a la base del Marie Blanque vimos que algo no iba bien

Desgaste, poca cabeza, dureza y calor extremo.

La comida no entraba y el estómago lo teníamos lleno de agua.

El golpe de calor que recibimos fue demoledor. 

Algunos pedaleaban blancos, deshidratados, tirados en medio de una curva del Portalet.

Cruz SQR

 

Yo no iba mucho mejor, ya iba a abandonar también, cuando vi aparecer a una de nuestras compañeras que iba despacio pero muy segura.

De esta forma, me dispuse, con mucho sacrificio, a seguir su firme y decidida rueda, para acabar la marcha en unas maratonianas doce horas.

Entre una y otra manera de afrontar la QH por parte nuestra había existido una diferencia abismal de un año a otro.

Dije que no volvería nunca más, que colgaba la bici: luego cayeron 9 más.

Por lo tanto, si me lo permitís, con once Quebrantahuesos en mis piernas sé de lo que estoy hablando.

Dejadme presumir de ello.

Por eso me he planteado este pequeño reto entre nosotros que incluso podría llegar a ser un juego: ¿cuál sería vuestra quebrantahuesos ideal?

¿Dejarlo todo como hasta ahora?

¿Con sus clasificaciones, sus premios, sus chips, sus medallas y diplomas?

¿Con las quejas de siempre?

SQR – GORE
SQR-Gore2

 

Que si es una carrera encubierta, que si eso no es cicloturismo, que allí sólo van a disputar muchos pros frustrados… entre otras demás lindezas que siempre se han dicho de ella.

En definitiva, reconocer que la Quebrantahuesos tiene su idiosincrasia, su propia personalidad y eso nunca debe cambiar, le pese a quien le pese.

Que tal y como está,  funciona muy bien. Que la dejen en paz.

Pero habrá otros que piensen que la QH está poco a poco muriendo de éxito, que necesita un giro radical, un cambio de rumbo y, sobre todo, que recupere su espíritu 100×100 cicloturista, tal y como fue concebida por sus padres hace ya 29 años.

Porque de eso se trataba, de dar un paseo de altura por los Pirineos un día de junio, para contemplar oníricos paisajes, puertos de ensueño y disfrutar del entorno, de los amigos, del compañerismo, de una jornada espectacular de cicloturismo.

De acuerdo que el reto estuvo entonces en ponernos un reloj, para saber lo que podíamos tardar en afrontar semejante ruta alta pirenaica.

Quizás ahí estuvo el error.

Sabíamos que entonces era colocarnos un dorsal y transformarnos por completo: de tranquilos cicloturistas a combativos ciclistas que cuando se ponían el culote no conocían ni a su padre.

En estos momentos, la pregunta parece clara: ¿apostaríais por una Quebranta sin tiempos ni cronometrajes?

O bien, como parece que será la nueva tendencia, ¿que cada uno suba sus tiempos a Strava, sin afectación a ningún tipo de clasificación establecida por la prueba?

Ante tanta polémica sobre si la QH es una carrera o no, siempre he pensado lo mismo: quizás se tendrían que organizar dos Quebrantahuesos.

Sí, sí… ¡dos Quebranta!

 

Una que fuera una competición propiamente dicha, con sus premios y clasificación general por tiempos o por edades.

Esto es, una carrera ciclista en toda regla.

Otra puramente cicloturista, sin cronometraje, completamente libre, para el que la quiera disfrutar en compañía o en solitario, olvidándose de las prisas, el estrés y el reloj.

Incluso, por qué no, una QH/2 dividida en dos tramos para vivirla en dos días, con una primera jornada por ejemplo hasta Laruns y al día siguiente completarla con la ascensión al Portalet y Hoz de Jaca, para luego de nuevo volver a Sabiñánigo.

O una HQ: una Quebrantahuesos al revés.

O una QH 2002: con el famoso recorrido de aquel año, una innovación por culpa de un terremoto en el Portalet.

Incluso una súper QH, con la incorporación también del Aubisque.

Serían interesantes estas propuestas ¿verdad?

Otras maneras, otras formas de ver y disfrutar de la Quebrantahuesos

¿Estáis de acuerdo?

Clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Más en Opinión ciclista

Podcast GIRO ITALIA

Facebook

Lo más popular

Categorías

Inicio