¿Quién fue quién en la crono del Giro?

0
3
vistas

Expectación había por analizar los resultados que nos iba a deparar la 9ª etapa individual de contrarreloj (CRI) que se desarrolló en las cercanías de la población de Greve in Chianti, emplazada en la provincia de Florencia, región de Toscana, que obligaba a cubrir a los participantes la distancia de 40,5 kilómetros de acusada dureza, con una carretera más bien estrecha y adicionalmente salpicada por unas condiciones climatológicas más bien lluviosas y arremolinadas, que constituyó de todas a todas la pesadilla de la jornada, especialmente al atormentar más agudamente a los corredores que realizaron el recorrido en las postrimerías del día, adentrada la tarde, un indudable perjuicio que se dejó notar en la tabla de la clasificación anotada.

El ciclista esloveno Primoz Roglic, ante una sorpresa mayúscula, se llevó la palma de la victoria, pisándole los talones, con 10 segundos de desventaja, el austríaco Matthias Brändle. A continuación irrumpió el noruego Vegard Stake Laengen, que lo hacía a 17 segundos. En tanto que el popular suizo Fabián Cancellara, imbatible en otros tiempos y hombre brillante que fue en esta modalidad del cronómetro, nos dio una actuación más bien mediocre. Fue el cuarto en la cinta de llegada. Cabe reconocer que el peso de los años viene atenazando al corredor helvético, el gran perdedor de la citada etapa en liza.

La etapa en una palabra dio poco de sí. Fue algo así como un limón sin jugo frente a los acontecimientos registrados. En el balance final de la clasificación general, que es lo en verdad interesa a los lectores, se advierte que ciclista transalpino Gianluca Brambilla salvó los muebles por un solo segundo de ventaja sobre el luxemburgués Bob Jungels, un atleta del pedal que es por ahora poco conocido en los anales de la bicicleta. En tercera posición encontramos al costarricense Andrey Amador, que se sitúa a medio minuto del líder de la prueba.

Oscilando alrededor del minuto de tiempo, por este orden, nos encontramos con el holandés Kruijswijk (4º), el italiano Nibali (5º), una pieza recuperada, y el español Valverde (6º), que perdió dos puestos de resultas de la cabalgada contrarreloj. A continuación se colocan el otro holandés, Tom Dumoulin (7º), y el vasco Mikel Landa (8º), que parece que encuentra el golpe de pedal apropiado para dar guerra tras el futuro que se le avecina en los Alpes. Lo suyo aparece como un buen presagio.

Cabe señalar a un corredor que esta vez frente al cronómetro, no tuvo la suerte de cara. Nos referimos al ruso Ilnur Zakarin, que ha ido sonando con progresiva frecuencia en este Giro. Frente a las manecillas del reloj iba a por todas, con la lluvia o sin ella. Dominaba y comandaba en los cronometrajes parciales de la etapa con cierto ímpetu y hasta valentía. Sin embargo, a última hora, se vio asediado por dos aparatosas caídas provocadas, casi seguidas, por el suelo resbaladizo a raíz de la persistente lluvia, y, además, con el consiguiente cambio de bicicleta que debió efectuar. Esos contratiempos fueron suficientes para apartarle definitivamente de una victoria que parecía asegurada y que hubiera supuesto un justo premio a su trayectoria y su combatividad desplegada de manera casi constante. Lo cierto es que su nombre ha quedado relegado a la onceaba posición a poco más de dos minutos de Brambilla, el primero de la general, un privilegio que por lo demás se sostiene por los pelos.

Vale la pena informar que el ganador de esta etapa que nos ocupa, Primoz Roglic (26 años), perteneciente al conjunto holandés Team Lotto-Jumbo, lleva tres años como ciclista en el campo profesional. Mencionemos que en el curso de la pasada temporada fue segundo en la Vuelta a Croacia y ganador absoluto de dos competiciones de renombre: El Tour de Azerbaiyán y el Tour de Eslovenia, corrida ésta en su casa. Este año fue quinto en la Vuelta al Algarve y se hizo notar en la pasada edición de la Volta a Catalunya. Los catalanes bien lo saben y no pocos se preguntaban acerca de sus orígenes.

Pero por encima de todo lo que más nos llama poderosamente a la atención es que antes de engrosar en las filas del ciclismo, se distinguió en las competiciones de saltos en trampolín (de 90 a 100 metros) en la singularidad que nos ofrece el esquí, deporte nórdico por excelencia. En el año 2007, llegó a ser campeón del mundo por equipos, categoría junior. Con todo, lo cierto fue que hubo alguien que le influyó para que dejara aquella arriesgada especialidad y se decidiera por introducirse paulatinamente en el campo ciclístico, en donde le vaticinó como técnico en la materia unos horizontes más lisonjeros por las cualidades físicas que exige el deporte de las dos ruedas.

Todo está en saber si Roglic supo rectificar a tiempo y acertadamente su cambio de rumbo que le podría ofrecer nuevos destellos de esperanza.

Por Gerardo Fuster

Deja un comentario