Raras parejas de ases

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Hace poco tuve ocasión de departir un largo rato con dos buenos ciclistas de cuño muy diferente, aunque con una relación muy especial. Hablo de Xavi Tondo y Theo Bos. A mis años, quién me diría que iba a hablar con Tondo en inglés. El de Valls está realmente ilusionado con el año que empieza. Va a “ser azul”. Entra en ese equipo donde ser ciclista es lo más parecido a ser funcionario, y no lo digo por que en las huestes de Unzúe no haya las necesarias dosis de presión, pero ya han sido varios los corredores que agradecidos ante los parabienes del técnico navarro han volado en busca de estímulos y mayor exigencia si cabe. A su lado Bos un “niño prodigio” del siempre efectista rodillo holandés. Este año 2010 ha sido completado con éxito. Bos ha empezado a amasar palmarés pero es que además ha superado lo más duro su primera grande, la Vuelta.
Ambos bajan una vez a la semana al velódromo de BCN para mejorar la cadencia y la postura en el caso de Xavi y para completar su preparación en el de Theo. Hablar con ellos demuestra cuán enriquecedor puede llegar a ser este deporte. Una amistad de dos tipos realmente diferentes. Bos ha crecido entre algodones, en las comodidades que se le suponen a un país tan avanzado como el suyo en un entorno muy exigente aunque exento de la épica de la ruta. Hablo de la pista. Xavi es un auténtico “currante” de la bicicleta. Ha pasado por tantos estadios en esto del ciclismo que sorprende seguir viéndole con la ilusión de un juvenil. Además le pasa como a un servidor, le ha cogido asco al fútbol que nuestras vidas quiere llenar. ¿Quién se lo diría hace casi diez años cuando una tremenda caída casi le aleja de la bicicleta?
Ojo con Bos esta temporada. los expertos me lo dicen una y otra vez, la velocidad en pista no tiene nada que ver con la carretera. Es otra historia, al punto que desde Urs Freuler no veíamos a un campeón del mundo de velocidad postularse con tanta solvencia en la ruta. Bos ha puesto en la balanza la pérdida de velocidad vs el rendimiento en la ruta y parece haber dado con la fórmula. Ha perdido de una lo que le hace competitivo en la otra. Juega a la alquimia. Además vuelve a casa, al Rabobank, y lo dice claro “nadie es imbatible” señalando a Cavendish. Este simpático holandés por eso tiene una cruz y no es otra que ese incidente de la Vuelta a Turquía de 2009 cuando arrolló a Impey. Verle la cara después de mencionarle dicho suceso habla a las claras de cuánto daño le produce ese recuerdo.

Por cierto el resultado de todo esto en breve en el Meta 2Mil

Mucha suerte a ambos.

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En la vida los ingresos nunca cubren los gastos dijeron el otro día en la Rosa de los Vientos que había dicho Schopenhauer. La Rosa de los Vientos, ese programa que pone en duda todo aquello de lo que dudo 😉

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