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Un regalo de París-Niza

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Un regalo de París-Niza

Cruz – LEadboard2 Post
Tiempo de lectura:1 Minuto

Hubo un momento de esta segunda etapa de la París-Niza, quedaban unos 22 kilómetros para meta, que tiraba, creo Haimar Zubeldia y le seguía un Quick Step. Ya sabéis, Quick Step, los chicos de Lefevere, fornidos, duros, hechos de frío, lluvia y viento, hechos a las condiciones adversas, porque los que en esta época suelen estar delante es porque quieren sacar lo mejor en las clásicas. El del Quick Step hubo un momento que soltó el manillar, agitó las manos y quiso buscar el calor que esa nevera que es el sur de París, acoge estos días la carrera. Duro no, lo siguiente. Cuando el frío te entra por las manos, date por jodido, vas doblado todo el día.

Francia es al ciclismo lo que el nido al pájaro. Es un país en el que el ciclismo viste, quizá no esté al nivel de Italia en cuanto a plasticidad, pero no cabe duda que en cada giro y requiebro, encuentras un tesoro en forma de carrera que te deja tocado. Pasa muchas veces con la París-Niza, una carrera que hacia el sol (au soleil) y no del sol porque busca el sur, Niza, el mediterráneo, donde los parisinos creen que está el sol.

Las dos primeras etapas de la París-Niza son el ejemplo de lo que digo. Ciclismo de altura, y eso que se corre en raso, en terrenos contemplados por la mayoría como intrascendentes, sin mayor historia, pero a veces la vida te da sorpresas y te regala espectáculos mayúsculos. No ha llegado la montaña a la carrera hacia Niza y muchos favoritos ya pasan su balance a pérdidas: Richie Porte eliminado -dice que está en forma-, Romain Bardet en casa y Alberto Contador en el límite.

Sin embargo, si nos conmináis a elegir un momento que culmina el pastel del buen gusto que es esta carrera, nos quedamos con el sprint de Sonny Colbrelli, como los de antaño, lanzando la llegada no sé cuánto de meta, pero lejos, muy de lejos, os recomiendo ver las San Remo que ganó Miquel Poblet, atacando a los belgas con tiempo y recorrido hasta meta. La forma que el italiano vence la resistencia de Arnaud Démare es prodigiosa: es una dimisión en toda regla.

Queda carrera, empieza la Tirreno, que viene con un buen ramillete. Esto es la primavera, los albores, lo que haya de venir no es ni necesario que lo relatemos.

Castelli LDB-01

Imagen tomada de @DansLaMusette

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