Relatos desde el sol

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La temporada en carretera, poco a poco, va dando sus primeros golpes de pedal en referencia al calendario establecido de competiciones, un calendario tupido de carreras que nos debe durar por espacio nueve largos meses. De ahí que en estos inicios cabe ser precavido en torno lo que nos ofrecen los ciclistas que van modelando y progresando en torno a su preparación física y a sus motivaciones ante el exigente programa que se les avecina. Vamos a entrar en un análisis escueto ante los primeros resultados de actualidad que se acaban de dar.

Contador y Froome salen de sus casillas

La Vuelta a Andalucía, denominada popularmente la “Ruta del Sol”, ya en la primera jornada, que constaba de dos sectores, uno de los cuales se corría bajo las manecillas del reloj en lucha individual, nos situó como líder, un tanto inesperadamente si se quiere, Alberto Contador, que perseguía el afán de lucrarse de buenas a primeras.

En la 3ª etapa, con el Alto de Hazallanas, el corredor madrileño quiso afianzar su liderato, bajo la sombra amenazante del británico Froome, que se erigía como el rival más preparado para darle la guerra siquiera para envalentonar su prestigio. Era un designio impulsado por su amor propio, un deseo innato que empujaba a este campeón nacido en Kenia. Lo cierto fue que la ilusión de Contador se truncó en la etapa siguiente, que no era precisamente inocente en cuanto a dureza. El puerto final de las Allanadas, estratégicamente colocado, sirvió para romper el cerco y hacer surgir la estrella rutilante del corredor inglés, que con agilidad manifiesta apuntilló a Contador, que, dicho sea de paso, acusó el desgaste física dilapidado el día anterior.

Lucha cerrada con la danza de segundos que dirimía la cuestión. Froome, entre una cosa y otra, se impuso y se colocó primero en la clasificación general, con dos segundos de ventaja que valían oro, una ventaja mínima, pero válida frente al vuelco definitivo que sufrió la aludida prueba por etapas, que cumplía su 61ª edición, un dato histórico que pesa. Los norteños Beñat Intxausti (3º) y Mikel Nieve (4º) redondearon el festival.

El alicantino Valls se hizo con el Tour de Omán

El Tour de Omán, una competición ciclista que lleva cubiertas tan sólo seis ediciones, ha acaparado la atención del corredor español Rafael Valls (27 años), oriundo de la localidad alicantina de Cocertaina, tras siete temporadas como corredor profesional. En la actualidad milita en la escuadra italiana Lampre-Merida. Su triunfo ha irrumpido con un cierto aire de sorpresa en los medios informativos, dado que su historial es bastante parco. Recordamos, eso sí, su triunfo en una etapa en la Vuelta a San Luís, hará cinco años sin mal no recordamos.

Aparte que era el ciclista helvético Fabián Cancellara el que se llevaba casi todos los números para ganar la carrera, fue en la 4ª etapa en donde Valls asentó su liderato ante la sombra del estadounidense Tejay Van Garderen (2º) y el español Alejandro Valverde (3º), que quedaron a su zaga aunque fueran por tan sólo unos pocos segundos. Fue el día más trascendente, cuyo final se desenvolvía en la temida “Montaña verde”, denominada comúnmente como la Jabal Al Akhdar, con un perfil durísimo y rampas que llegaban incluso al 13%. Allí, cuesta arriba, se destapó Rafa Valls, nuestro representante, venciendo ligeramente destacado, pero con suficiencia para alcanzar el preciado título.

Estos días se ha venido hablando con cierta insistencia sobre las peripecias vividas en el denominado Tour de Omán, una región que se localiza en la zona sudeste de Arabia, con una población total que no llega a apenas el millón de habitantes, cuya capital y puerto es la ciudad de Mascate. En otros tiempos había sido tutelada por los designios británicos ante una posición extremadamente estratégica del país dada su influencia sobre el golfo Pérsico. Su riqueza radica básicamente en la producción de perlas, dátiles, cítricos, ovinos, camellos, sardinas y sobre todo el petróleo, palabra mágica que se traduce en dólares. Posee una planicie arenosa y desértica, que contrasta con la cordillera de montañas que se alza en la parte este del sultanato, que culmina con el citado y coloso Yebel Al Akhdar, de 3.017 metros de altura, un protuberancia de postín.

El británico Thomas, la sorpresa en la Vuelta al Algarve

La prueba se resolvió a favor del ciclista británico Geraint Thomas, ganador de la contienda sin mucha dificultad por parte de sus antagonistas, que no fueron otro que el polaco Michal Kwiatkowski (2º), el portugués Tiago Machado (3º) y el australiano Richie Porte (4º), el más peligroso en esencia, que se adjudicó la 4ª etapa de montaña, con llegada al Alto de Malhao. No pudo sacar los segundos de tiempo suficientes para situarse líder de la prueba tal como se especulaba en los ambientes.

Aunque la primera edición de la Vuelta al Algarve data de nada menos el año 1936, con un vencedor llamado Joaquim Fernández, portugués por más señas, cabe recalcar que su continuidad se inicia a partir del año 1984. Efectivamente, desde aquel entonces, se ha ido celebrando sin interrupción hasta culminar con la actual 41ª edición. Esta competición, pues, que consta de cinco etapas, ya tiene asentada una cierta categoría internacional. Es una carrera que atrae particularmente a los ciclistas por su buen clima, pretexto para llevar a cabo una preparación física adecuada. Sus pobladores no cesan en su empeño de pregonar las delicias turísticas de su región, un canto feliz por parte de los poetas y otros artistas que conocen ese lugar y saben de sus excelencias, lindante con el mar Atlántico y el golfo de Cádiz.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de www.sport.es

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