Romandía, la contracrónica

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La Vuelta a Romandía es una competición que encierra un cierto atractivo internacional. Esta vez, la victoria absoluta ha correspondido al corredor ruso Ilnur Kazarin, un concurrente que con su victoria acaba de sorprender a todos los expertos del pedal. Al inicio de esta prueba por etapas no entraba en la flor de los considerados sobre el papel como favoritos, tales como el británico Froome, el italiano Nibali y los colombianos Quintana y Urán, que llevaban bajo el brazo con un buen cartel.

En una palabra: la  etapa reina, ubicada el penúltimo día, con llegada a la alto de Champex-Lac, cuya final se alzaba a 1.493 metros de altura, y la última etapa de contrarreloj, celebrada en los alrededores de la ciudad de Lausana bajo un recorrido 17 kilómetros, sirvieron para definir y acabar de afianzar puntualmente el liderato a favor de Zakarin.  

Zakarin se hizo valer

La Vuelta a Romandía es una competición de largo kilometraje que se corre en terreno helvético. Más concretamente en la región oeste del país, en donde  sus habitantes hablan con preferencia la lengua francesa. Básicamente, es una zona en donde se alza la empresa elaboradora  del tradicional queso Gruyère, una alta institución industrial que por su alta tradición no muere. La prueba suele deambular por un recorrido que se centra en las montañas del Jura, y, en parte, en las estribaciones alpinas. Son seis etapas las puestas en litigio.

En la edición de este año, exceptuando a las dos del final a las cuales hemos hecho alusión en el inicio de este comentario, no tuvieron apenas repercusión, aun tomando en consideración las mil dificultades que se debieron afrontar día tras día. El suizo Michel Albasini, empujado por el aire de sus tierras y gracias a sus dotes de velocista, se impuso a las claras en las etapas con término en Saint-Imier (2ª) y en Porrentruy (3ª), asegurándole un liderato que ostentó por espacio de tres días.

En el quinto día de carrera, el más duro de todos, con cuatro puertos de primera categoría, nos desconcertó incluso el de que fuera un joven ciclista francés, apelado Thibaut Pinot (24 años), nacido en la localidad de Lure, el que se impusiera no solamente al ruso Zakarin, que pasaría automáticamente a ser líder de la prueba, sino también a varios ciclistas de prestigio, tales como Froome, Spilak, Quintana y Urán, que intentaron a toda costa sin resultado que no les pisaran los poderes de victoria.

En el territorio suizo, aunque no se quiera, existen montañas que requieren continuados y apurados esfuerzos. Los grandes equipos, sabiendo el terreno que pisaban, controlaron, jornada tras jornada, las hostilidades con mesurado empeño. Unas lluvias persistentes se preocuparon de amenizar la fiesta o ronda como complemento suplementario a la carrera. Hay que decirlo todo.  El sector individual contra el cronómetro, en los alrededores de la ciudad de Lausana, etapa final y decisiva, nos reafirmó, aunque nos cueste creerlo, el dominio impuesto por  Ilnur Zakarin, el vencedor absoluto a fin de cuentas, que es lo que verdaderamente vale a los ojos de los aficionados.

El cronómetro, un juez severo

La última etapa, con sus 17,3 kilómetros tutelados bajo el dictamen de las agujas del reloj, tuvo un contundente resultado. Zakarin, a pesar de ocupar el tercero en ese día, que dio gloria pasajera a su ganador, el germano Tony Martin, indiscutible especialista frente al cronómetro, mantuvo con todo vigor su plaza de líder. El esloveno Spilak realizó el segundo mejor cronometraje. El británico Froome, originario de Kenia, que absorbía todos los pronósticos para adjudicarse la Vuelta a Romandía, no estuvo incisivo en el esfuerzo individual y perdió 34 segundos con respecto a Martin, consiguiendo tan sólo un grisáceo 14º lugar, una actuación que nos decepcionó.

En la clasificación final absoluta, aparte de Ilnur Zakarin (1º), Simon Spilak (2º) y Chris Froome (3º), que pisaron podio, debemos señalar por orden de méritos al francés Thibaut Pinot (4º), un ciclista que viene sonando en los ambientes de las dos ruedas; el colombiano Rigoberto Urán (5º), el inglés Simon Yates (6º), el polaco Rafal Majka (7º) y al otro colombiano Nairo Quintana (8º). Todos ellos no llegaron a dónde querían llegar. El deporte de la bicicleta se muestra algunas veces ingrato frente a los acontecimientos.

De entre los pocos representantes españoles que han participado en esta aludida prueba, cabe consignar la prestación del vasco Jonathan Castroviejo, natural de Getxo, clasificado 7º en la etapa de contrarreloj, a solamente 25 segundos de Martin, el ganador del sector. En la tabla de la general acabó puntuando en el 35º puesto. No hubo más.

El ruso Zakarin, un hombre nuevo           

Ilnur Zakarin (25 años), la sorpresa de hoy, nació en la localidad de Náberezhnye Chelny, perteneciente a la pequeña República de Tartaristán, que queda emplazada en el Distrito Federal del Volga, con capital Kazán. Es corredor profesional desde hace un par de años y de ahí que su historial no haya sido apenas conocido. Tiene una altura notable de un metro con 87 y pesa 68 kilos. Adquiriendo más experiencia podrá apurar más hacia arriba, según predicen los expertos. Es campeón de Rusia en la modalidad de contrarreloj (2013). Es un buen rodador y se defiende positivamente en el terreno de montaña. El pasado año conquistó sendos triunfos en el Gran Premio Sochi, Gran Premio Adigueya, más una etapa, y en el Tour de Azerbaiyán.

Una competición con historia

La Vuelta a Romandía, esta prueba ciclista que cumplía ahora su 69ª edición, se inició con muchos bríos en el año 1947, bajo el impulso de unos cuantos entusiastas de la bicicleta que pusieron los medios económicos suficientes para ponerla en marcha. El primer vencedor se llamó Désiré Keteleer, un belga de cierto renombre en su época, inteligente por su manera de correr y muy capacitado físicamente.

Las victorias por Naciones han sido acaparadas básicamente por parte de los ciclistas transalpinos, con trece; siguiéndole, Suiza, con doce, y Francia, con diez. Ha habido un solo corredor que ha sido capaz de inscribir su nombre por tres veces el historial de esta carrera. Se trata del irlandés Stephen Roche (1983-1984-1987), muy conocido en la esfera ciclista.

Los representantes españoles han tenido la oportunidad de vencer por medio de Francisco Galdós (1975), Abraham Olano (1996) y Alejandro Valverde (2010). Este último, con todo, fue descalificado posteriormente por un controvertido dopaje, en la tristemente denominada “Operación Puerto”, una trama a todas luces desagradable para cualquiera.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de Tour de Romandie

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