Rui Costa como síntoma

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En la segunda jornada de descanso el maltratado cuerpo de Rui Costa dijo basta. El campeón del mundo arrastraba desde hace días una bronquitis que ha degenerado en algo peor, demostrando lo que mil veces hemos dicho estos días, que el Tour es otra cosa, que aquí cualquier problema, cualquier percance te hacen ir a peor y Rui Costa es el vivo ejemplo de esta máxima.

Al inicio del Tour, en la planilla de gente importante, cavilando sobre quién podría hacerlo bien y quién no, Rui Costa apareció en todo pronóstico. El portugués centró en este julio su mejor forma del año. Rodó medianamente tranquilo durante los primeros meses del año y asomó pero no probó triunfo en París-Niza y alguna clásica. Siempre el Tour en el horizonte, siempre ese legítimo testeo de fuerzas en la mejor carrera como telón de fondo.

Rui Costa llegó a la salida inglesa como vigente ganador de la Vuelta a Suiza. Lo mismo hizo Andrew Talansky con la Dauphiné. Ambas carreras, Suiza y Dauphiné, se tienen por chequeos de forma inequívocos para el Tour. En Dauphiné Froome, Contador y Van den Broeck también brillaron. En Suiza destacaron Mollema y Kreuziger.

De todos los mentados miremos ahora quién está en disposición de hacer algo interesante en el Tour. Roman Kreuziger no pudo ni tomar la salida por unos resultados adversos de hace unos años, ver para creer. Ya no siguen ni Contador, ni Froome. En el caso de Talansky, ganador de Dauphiné, su Tour se convirtió en un calvario de caídas que desembocó en una etapa hecha a cara perro que no le sirvió para recuperarse al día siguiente. Unan a Talansky el nombre de Costa y súmenle el pobre rendimiento de Mollema y Van den Broeck. ¿Qué tenemos? Pues una carrera tan especial, tan diferente, tan sencillamente dura, que todo, todo lo que aventuramos se va al carajo al primer momento.

Volviendo sobre Rui Costa esperamos que recupere el tono para final de año y vea que puede ser un excepcional ciclista más allá de optar al podio del Tour. Sin concursar por el mismo ya se ganó nuestra admiración. Esperemos, deseamos por nuestros amigos portugueses, que Rui no caiga en el estigma de un ciclista obsesionado por el Tour. Por delante tiene la Vuelta y el Mundial, sobretodo el Mundial, donde defiende el título tan brillantemente logrado en Florencia, cuestión no baladí.

Imagen tomada de www.elnuevoherald.com

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