El saltito que le falta a Coquard

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Esta mañana Bryan Coquard hablaba del final de la etapa en Limoges con una rampa lo suficientemente dura como para aspirar de igual a igual con otros velocistas a la victoria de etapa.

El Direct Energie, su equipo, recogió el testigo de emblemático Europcar y desde luego que tiene motivos para estar satisfecho de lo poco que llevamos de Tour. En la jornada de Angers, su ciclista más emblemático, Thomas Voeckler, se vistió de animador y buscó la fuga de final imposible, aunque logró rédito para al patrocinador, mientras que su joven velocista Coquard sigue dando pasos hacia una victoria que empieza a merecer.

Cuando hablábamos de las bazas galas en el Tour que cumple 31 desde la ultima victoria anfitriona en su carrera, por un lado señalábamos sus hombres para la general y por otro los velocistas. En ambos casos vimos que a una excelente materia prima, le hacía falta el hervor final para ponerles entre los mejores del mundo, porque son los mejores los que vienen aquí.

Coquard lleva una temporada excelsa en triunfos, algunos firmados con rotundidad, pero todos en carreras de segunda fila, de esas en las que sólo los muy frikis ponemos los ojos. Le hacía falta una pieza gorda, y pienso que en este Tour lo va a lograr, más cuando en estas etapas las miradas se posan sobre él, pues las otras dos balas patrias quedaron en la recámara: Démare porque su FDJ se lo juega todo a Pinot, y Bouhanni porque acusa una actitud irresponsable ante la vida.

Quien diga que la primera semana del Tour es un coñazo, quien opine que los sprints son el relleno del ciclismo que vea el de hoy porque rara vez vemos algo tan bello y ajustado. La remontada de Coquard, el joven que empieza a tener pelo en el pecho, es tal que sólo Kittel, más avanzado, es capaz de contener. Sagan, acostumbrado a maniobras similares, pero protagonizadas por él, perdió las pegatinas ante el ciclista francés.

No pudo Coquard con el armario alemán por el grosor de un pelo, pero su paso adelante, es obvio, tutea a los grandes y no se amedrenta. Fijaros si el esfuerzo de Kittel fue exagerado que en el podio, varios minutos después se le notaba la respiración algo acelerada, porque sólo pensar lo que estos hombres deben dejar en el empeño nos corta el aliento.

Imagen tomada de @TotalCyclisme_

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