Saludar no cuesta nada y entretiene

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El otro día, un ocasional compañero de carrera, grande Toni, tocó uno de los temas que desde que salgo a correr, camino de los diez años voy ya, siempre me ha llamado la atención y no es otro que los muchos runners que te cruzas en tu salida y los pocos saludos que te devuelven. Incluso este jueves, en la marcha más larga en lo que llevamos de pretemporada, lo comenté con uno de los asiduos a mis salidas, el amigo Víctor.

Saludarse entre runners es como una especie de tabú. Parece como si el gesto amistoso fuera  distraerte de tu carrera o que al menos te rebaje ante la persona que se cruza por tu camino. Era muy triste volver a casa, cruzarte con cincuenta corredores y contar escasos dos o tres saludos. Es triste pero cierto y real. No acierto a entender el motivo, pero ocurre. La excepción es quien te saluda, algunos con la mano, otros de viva voz. Pero si estamos acostumbrados a correr soltar un “hola” no cuesta una mierda.

Una vez incluso un personaje vestido de triatleta se adosó a mi estela, la aprovechó durante un par de kilómetros y luego, pasando ronzándome el codo, me adelantó y me dejó atrás. Medirme a su ritmo hubiera sido un suicidio, pero sinceramente solté un “anda que te jodan” entre dientes que no estoy seguro no adivinara.

En una salida hay momentos de todo. Momentos de presión en los que una serie e absorbe. En otros, estás simplemente rodando, bien sea por que acabas o porque arrancas, pero sinceramente soltar un hola es gratis e incluso entretiene. Levantas la mirada, sonríes y haces un gesto, imaginaros encadenar varios. Qué problema hay.

En lo que al entrenamiento se refiere éste sigue su curso, incluso mejor de lo esperado. Siete días, siete, llevo encadenados saliendo a hacer algo. Un inciso, en este bucle los sábados por la mañana se dedican al frontón, al menos ahora en verano, y buenas sudadas me valen.

No obstante ya he realizado el primer ciclo de algo que cuando la temporada esté lanzada será usual y no es otra cosa que encadenar días de esfuerzo. En mi caso han sido cinco salidas consecutivas, cortitas y suaves, nunca más de cincuenta y cinco minutos, pero ya suponen una base, modesta, pero una base al final. Y sabéis qué, pues que al quinto día consecutivo me encontré mejor que nunca. Fenomenal síntoma, sobre todo cuando entre el segundo y tercer día las piernas pesaban como pidiendo una tregua.

Sigo diciendo que estamos lejos de los primeros objetivos de la temporada, aunque no quizá de la primera carrera, que posiblemente sea una de montaña por Cubelles el domingo 8. Ya veremos qué hacemos, no es la primera vez que decidimos sobre la marcha. Ya bastante esclavo es tu día a día, tus críos, tu trabajo como para que el correr se convierta en un enjambre de fechas. Para eso además siempre estamos a tiempo.

Foto tomada de www.running.es

1 COMENTARIO

  1. Es curioso, porque en la zona por donde entreno yo (río Llobregat entre Martorell y San Vicenç dels Horts) yo hago la diferencia según el momento del día. Por la mañana, como somos menos runners, solemos saludarnos todos. Nos alegra ver que no somos los únicos locos que salen antes de las 8 de la mañana. Por la tarde la cosa cambia. Hay quien si y quien no, pero bueno, yo saludo igualmente.
    Espero coincidir pronto contigo en alguna media.

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