San Remo, la contracrónica

1
10
vistas

Se aguardaba con evidente interés el conocer tal como iba a ser el desarrollo de la clásica de apertura oficial de la temporada ciclista, la Milán-San Remo, una carrera que posee una muy fructífera y loable historia. Aún así, entre una cosa y otra, uno tiene la sensación de que la carrera ha perdido, por lo menos en esta 107ª edición, parte de su admirada identidad. Como conclusión final, en el último respiro, Arnaud Démare, superó aunque por escaso margen al británico Ben Swift y al belga Jürgen Roelandts, que no eran corredores precisamente considerados ni de lejos como favoritos para alcanzar tan evaluada victoria.

La emoción brilló tan sólo en los últimos kilómetros

Somos sinceros en exponer que la competición que nos ocupa, abrumada por varias caídas de entre sus participantes, nos ha decepcionado en gran manera por su desarrollo un tanto monótono que se avivó ¡ya fue hora! en el último obstáculo de la jornada, ante la ascensión al denominado Poggio, que se situaba a apenas 6 kilómetros de la esperada meta de llegada, una vez se neutralizo un fallido intento protagonizado por el italiano Giovanni Visconti y el británico Ian Stannard.

En la corta ascensión que mencionamos, se puso en acción individual como suelen hacer los valientes, el polaco Michal Kwiatkowski, una temeridad, que osciló alrededor de una ventaja que no llegó a superar el medio minuto de tiempo. Por atrás, integrados en el gran pelotón perseguidor, estampa casi inhabitual por el dilatado número de atletas del pedal apelotonados en vanguardia, vislumbramos el pedaleo activo por parte del italiano Nibali, el suizo Cancellara y el noruego Boasson Hagen, que al fin habían decidido implicarse en la contienda con un cierto entusiasmo. Demasiado tarde para enmendar las cosas y para poder encender las velas del triunfo.

El grupo, algo fraccionado ya, en las mismas puertas de San Remo, puso en órbita a los encendidos velocistas, deseosos de jugar la carta en la última instancia como tantas veces suele suceder. Los más audaces fueron neutralizados sin piedad.

Se apostaba por un hombre veloz por excelencia, pero nadie de los nombrados como ilustres pudo paladear el sabor de la victoria. Se esfumaron las esperanzas y los pronósticos que danzaban en nuestra mente. Nadie acertó en la apuesta final. Arnaud Démare, pegado con astucia a la rueda de Ben Swift, lanzó la estocada muy en las postrimerías con una remontada rutilante. Se resolvió la partida en este orden, favoreciendo en consecuencia a estos dos ciclistas de sorpresa que conocen, sin embargo, los riesgos que entraña la velocidad, un arma de la que también son capaces brillar.

El tercer lugar correspondió al belga Jürgen Roelandts y el cuarto al francés Nacer Bouhanni. A continuación llegaron el otro belga Greg Van Avermaet (5º), el noruego Kristoff (6º) y el australiano Heinrich Haussler (7º). Y así se terminó la historia. No vale la pena nombrar a tantos otros que quedaron encerrados en el anonimato y que en la vigilia de la carrera habían sido ensalzados y señalados como favoritos.

¿Quién conoce al francés Arnaud Démare?

Con todo, Démare (24 años), es considerado también un buen velocista. Basta contemplar su historial deportivo que cuenta con significativas victorias de etapa. Es profesional desde el año 2011. Nació en la ciudad de Beauvais, ubicada en el departamento de Oise, en la región de Picardía, en el noreste de Francia, a 70 kilómetros distante de París. Es una zona dominada por sus muchas colinas y densos bosques, destacando el conocido Parque de Saint-Quentin. No lejos se advierten las aguas del río Thérain.

El mencionado ciclista viste actualmente los colores de la escuadra francesa FDJ. Recalquemos de nuevo que a lo largo de su carrera deportiva posee varias victorias de etapa. Cabe destacar sus dos triunfos en los 4 Días de Dunkerque (2013 y 2014). Hace un par de años se erigió como campeón de fondo en carretera nacional, aparte de adjudicarse la Vuelta a Picardía. En su historial, por ahora, no hay muchas cosas más a contar. Mide un metro con 81 de altura y pesa 78 kilos. Méritos no le han faltado, aunque últimamente ha estado pedaleando más bien en la penumbra.

Dando vueltas a la estadística

En la historia de esta clásica de renombre internacional, debemos destacar el de que es el belga Eddy Merckx el que ha alcanzado un mayor número de victorias en esta prueba tan codiciada. En siete ocasiones logró ser primero, siguiéndole el italiano Constante Girardengo, con seis, y el alemán Erik Zabel y el italiano Gino Bartali, con cuatro. Por Países, sigue afianzada la nación italiana, con 50 primeros puestos. Bélgica queda con 20; mientras que en un escalón inferior se encuentra Francia, con 13.

Cabe rememorar que España se encuadra con cinco victorias bien merecidas, por obra y contribución del cántabro Óscar Freire (2004, 2007 y 2010) y del catalán Miguel Poblet (1957 y 1959), nuestros dos paladines que son historia.

Estos números de carácter estadístico nos dilucidan tal como están las cosas en este momento en referencia a esta clásica del calendario internacional. Son datos que siempre nos orientan y que contribuyen a constatar la fisonomía que nos ofrece esta competición de alta categoría internacional.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de Milano-San Remo

Publicidad

1 COMENTARIO

  1. De vez en cuando la Milán-San Remo es así, como la etapa larga en llano de la que se cachondeaba Contador en su anuncio de colchones. Cipollini, Pettachi, Cavendish y tal.

Deja un comentario