Scarponi apuesta a podios y no a ganar

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Siguiendo con algunos de los recortes del año, desde luego uno de los momentos impactantes de la temporada, “momentazos que decíamos ayer” nos lo proporcionó Michele Scarponi en el trecho que va de la Cipressa al Poggio di San Remo cuando culminó una remontada de recuerdo al incorporase con extraordinario poderío al primero de los grupos.
Entre dos mares
Michelle Scarponi es un ciclista puzle cuyo encaje de piezas nos da como resultante uno de los hombres con mayor presencia en la carretera. Afín y abnegado gregario de Roberto Heras hace seis años en los estertores del Liberty, aquel era un ayudante que andaba más que el 90% de los líderes, fue traicionado por la traducción de su apellido, vinculado a “Zapatero” en el listado de la Operación Puerto, siendo uno de los perjudicados de aquella famosa, y desafortunada, acción policial, de cuyo epílogo –si es que se ha producido- nada quedó en claro.
Suspendido, ejerció de buen chico y acortó los plazos de su condena. Se rehízo desde cero, en el seno del Androni, y comprobó como un estigmatizado por la OP podía volver al máximo circuito. Entró en Lampre tras un excelente 2010 donde además de la Tirreno, triunfó en la jornada reina del Giro cual recompensa desde el Liquigas por quitar a David Arroyo de en medio.
2011 con los colores del Lampre en sus espaldas suponía un punto y aparte. La temporada sencillamente ha sido muy buena, en el CQ Ranking se ubica en un nada despreciable top ten. El círculo se cerró al fin. No ha competido en exceso, pero su presencia imprimía calidad a la imagen de carrera. Ha tenido la mala fortuna de ser copartícipe de algunos de los festines de su antiguo compañero Alberto Contador en Giro y Volta y ahí donde no ha estado el pinteño apareció Cadel Evans, como en la Tirreno, donde se fue a la tercera plaza de una de las mejores carreras de la campaña. A excepción del Trentino, ninguna general final todo y su perfil de buen fondista evidenciando que quizá su trayectoria no sea más que un eslabón en la involución de un ciclismo, el italiano, muy venido a menos en los últimos tiempos aunque con la esperanza de recuperar aquellos copos que saboreaban no hace tanto. 
El año que viene, cuando se anuncia una participación más bien pobre en el Giro, obvia de entrada la carrera rosa para jugarlo al Tour. Loable querer estar entre los mejores, y pugnarles en primera persona, pero con toda sinceridad la suya parece una baza de tercer nivel dada la concurrencia, y más coincidiendo con ese ciclista de difuso rendimiento llamado Damiano Cunego. A seis meses vista, y con las cautelas propias de la alta competición, podríamos afirmar que el tercer Giro para Basso toma forma a “fuego muy lento”.
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