Se avecina un desastre olímpico para la pista española

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La Copa del Mundo de pista marca el tempo y sensaciones de las selecciones en un pulso que el menos se prorratea en varias mangas y no se lo juegan todo a una carta como puede ser mundial y cada cuatro años los juegos. Ciertamente aquí rara vez vemos a los mejores a tope, pero conviene ser cauteloso con la medida de forma que adquieres, pues un fiasco puede lastrar las opciones de los mejores. No sería la primera vez que por poner un ejemplo los técnicos de la selección española, confiados ellos, hacen erróneos cálculos sobre las necesidades de puntuación y nos vemos con los mejores en casa en el momento culminante de la temporada.
Semanas después de la manga de Astana, la Copa del Mundo salta en el globo hasta las alturas colombianas de Cal. En la capital kazaja se sentenció la suerte de la pareja de chicas de velocidad Tania Calvo y Helena Casas. No lo tenían fácil por mucho su camino estaba siendo bueno, pero en Astana el revés clasificatorio fue clave para que el cuerpo técnico de la española prescindiera de la prueba eliminando a Helena Casas de su selección como bien se cuenta en la web de su equipo, el Catalunya Team.  Una vez se ha trabajado con esta pareja durante dos años en una conjunción que además por edad sólo podía ir a mejor es cuanto menos cuestionable esta decisión, desde el punto de vista deportivo, claro, por que otro cantar es el económico. 
Y es que la pela, lo que es la pela, canta en el perfil del equipo que se desplaza hasta Colombia. En sprint final de ciclo olímpico ir a Cali con tan mermada presencia, jugándoselo todo a los omniums y la cuarteta masculina es fruto de una situación económica que en el deporte que mejores resultados ha dado en los últimos juegos también pasa factura, y bien elevada. Salvan la situación los equipos UCI españoles que harán que el poso hispano no sea tan minúsculo. Y claro ante el imperio del presupuesto, más que jodernos, no nos queda otra. Valga el apunte, Cali nunca había tenido tantos “pedalistas” en su manga, las grandes selecciones van con todo o buena parte de su arsenal. Nosotros seguimos la tendencia inversa. 
Sin embargo lo sangrante no es el presente, medios de referencia exhiben su desconocimiento atribuyendo fotos a Aiser Maeztu cuando aparece Leire Olaberria. En Londres nos acordaremos, se acordarán, de tal desdén cuando veamos a australianos y británicos repartirse las preseas doradas. Y citarán a Llaneras, de cuán grande fue el pasado que entre todos no dudamos en dilapidar.
Siguiendo con el hilo, la situación es la que es, y nadie lo omite. Las cosas están complicadas y estaba claro que de pillar los deportes minoritarios tenían todos los números. No nos extrañemos de que deportistas profesionales, bien remunerados, reciban beca a sumar a sus emonumentos en caso de más que probable medalla. Como decíamos otra cosa ha sido lo vilipendiado de la disciplina y de lo poco que se supo sembrar en los años de bonanza al calor de los grandes nombres de siempre. Si entonces las voces autorizadas que hablaron con el tino de quien conoce el oficio hubieran sido escuchadas no estaríamos temblando ante lo que en el espectacular velódromo inglés acontecerá el próximo verano. Volvemos a lo mismo, sin negar que Juan Martínez Oliver es prisionero de los números, si algún iluminado hubiera hecho los deberes no estaríamos lamentando incertidumbre tal.
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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