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¿Se puede enseñar a sufrir sobre una bicicleta?

Ciclistas

¿Se puede enseñar a sufrir sobre una bicicleta?

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Estos días Jens Voigt, omnipresente personaje desde hace unos meses, tiene, si cabe, más presencia en los medios. Las dos biblias anglosajonas –Procycling & Cycle Sport- abren sus portadas con el alemán. Especial trato le dispensan en la segunda cabecera, con una amplia retrospectiva donde vemos a un imberbe Voigt en sus primeros días de pro en aquellos años que el ciclismo se revolvió con los affaires del Tour de 1998 y la expulsión de Marco Pantani en el siguiente Giro.

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Cambrils ZC, Gran fondo

Voigt, cuyo efímero récord de la hora resultó un éxito viral como pocas veces hemos visto en este deporte, sigue en el candelero al entrar el staff del Trek asumiendo un rol de “motivador” para las jóvenes generaciones. Dice Voigt que “siempre he competido con el corazón y lo he dejado todo en la carretera. Estoy muy feliz de poder aconsejar y ayudar especialmente a los más jóvenes. Quiero inspirarles y ser parte de sus carreras”. Que digo yo, si en Trek lo que valoran es pasión, buen humor y ganas, a Chris Horner nadie le supera.

Las palabras de Voigt, el espíritu que ha cultivado, la esencia que ha calado en el público,… todo invita a que puede ser muy útil en esa nueva labor, “el trabajo de mis sueños” como él la califica, pero ¿hay margen para el sufrimiento y el corazón en este ciclismo encapsulado? Es curioso que retomemos modelos como los de Voigt en los tiempos en que la superespecialización y especulación son llevadas al máximo.

Quizá la labor de Voigt debiera iniciarse con una introducción sincera y real de lo que implica ser ciclista, es más, de lo que implica ser deportista de alto nivel. Quienes hemos podido explorar el umbral de nuestra capacidad de sufrimiento, sabemos que, incluso cuando acabas de entrenar o competir con la sensación de haberlo dado todo, siempre te quedará un trecho enorme hasta las cotas en las que se mueve un profesional. Javier García Sánchez, en su Alpe  d´ Huez, tuvo arrestos a describir las profundidades del esfuerzo supino, llevado a tal punto que tu alma se desconecta del cuerpo. La ascensión al coloso alpino es un desparrame tal que sólo él se atrevió a describir.

Hoy el ciclismo se debate entre el método anglosajón –culminado en los equipos cuyo germen se encuentra en la pista, díganse Sky u Orica- y el corazón, digno de algunos ciclistas de raíz latina, el caso de Alberto Contador o Vincenzo Nibali, quien no tuvo remilgos en desmerecer la técnica por bandera que pregona el Sky esa jornada de la Tirreno en la que todo el equipo negro naufragó ante las embestidas del italiano.

Voigt es un estigma pasional en el seno de un equipo altamente tecnificado. Inspirador para cualquier joven que sepa de su valor en carrera siempre será, pero ¿será suficiente? Nos cuesta creer que sí. Aunque muchos quieran romper con el pasado, este deporte es mucho más de lo que pregona Voigt y no tanto de ángulos, materiales y túneles del viento. Sin menospreciar ninguna de las piezas del puzle, como se dice frecuentemente, en el equilibrio está la virtud.

Imagen tomada de cyclingtips.com.au

INFO

La revista francesa líder entre los ciclistas aficionados, Le Cycle, se queda conlos guardabarros de Sencillo Bikes

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Endura LDB Di17
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1 Comment

1 Comment

  1. Carolina

    15 de diciembre, 2014 at 15:56

    Como respuesta a tu pregunta, sí. Todo se enseña, todo se aprende; siempre que se tenga interés. Jens Voigt es un “pata negra”, ojalá los que se pongan en sus manos aprendan lo que él les sepa inculcar.

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