Se supone que Belkin es un equipo serio

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Entre bastidores sabrán cuáles son los motivos, pero la vida ajena que Juanma Garate lleva respecto a su equipo, el holandés Belkin, nos recuerda historias para no dormir. Al parecer, el ciclista irundarra se impone silencio para ver en qué acaba todo esto. Se habla de un problema de papeleo, una cuestión burocrática, sonando a la típica excusa que se aduce cuando el asunto lleva mar de fondo.

Lo cierto es que en la estructura ahora llamada Belkin, Team Blanco, hace un año, y Rabobank desde los inicios, es una caja de sorpresas. Se dice que es un equipo serio, integrado en un país serio, con gestores serios y técnicos serios, pero los muertos que les salen a flote cada cierto tiempo mantienen un hilo digamos que latino en todo el rastro que deja esta estructura neerlandesa.

Hace un año, sólo uno, Luis León Sánchez, señalado pero nunca formalmente acusado, vivió un limbo dentro del equipo. Sin competir durante meses, purgó una pena que iba a medio camino entre la paranoia y la realidad. Luisle ha sido nombre recurrente en testimonios vinculados a la Operación Puerto, se le ha mentado e incluso pertenecía a Liberty cuando todo estalló. Sin embargo, como dijimos, tragó con una pena por algo que nadie le sentenció por escrito, y así, en base a sospechas y diretes, no se hacen las cosas.

El asunto de Luisle coincidió en el tiempo con la catarsis liberada por uno de los símbolos de este equipo en toda su trayectoria. La confesión de dopaje por parte de Michael  Boogerd hizo más pulcros a los mismos mentores que muy posiblemente miraran para otro lado, cuando no consintieran, las prácticas de su corredor estrella.

Porque los marrones en esta ejemplar casa no ha sido pocos. De todos es sabida la historia que contó Michael Rasmussen, expulsado de forma vergonzosa de un Tour por unas palabras de un comentarista de televisión. La canción de Rasmussen se llevó por delante la carrera de Levi Leipheimer, otro amante de las emociones fuertes y acorralado por sus quehaceres vestido de Rabobank.

Rabobank fue además casa de varios ciclistas españoles, quienes por cierto se precian de darle al equipo posiblemente sus mejores resultados, al margen del Giro de Menchov, corredor que por aquel entonces también tuvo un turbio asunto de cuyo desenlace no se supo. Como Garate, ganador de una etapa en el Ventoux con esta elástica, Oscar Freire, vencedor en San Remo y portador del arco iris, y Juan Antonio Flecha, podio en grandes clásicas, le han dado grandes momentos a este grupo que, como es lógico, mira por los suyos, eso es holandeses que en su caso nunca terminan de explotar. Hablemos de Robert Gesink, Teo Bos, Lars Boom y, en menor medida, Bauke Mollema.

Veremos en qué acaba lo de Garate, “un auténtico capitán” en palabras de Nico Verhoeven, integrante de aquel PDM que dejó el Tour de 1991 a saber por qué. Ay el pasado, ese gran enemigo del ciclismo. De lejos, y desde la ignorancia de no estar ahí dentro, esto no nos huele bien.

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