Serie 12×12: El mejor triunfo de Alberto Contador no se fraguó en la carretera

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Una Navidad en completa paz, sin preocupaciones más allá de la carretera y competición y velando armas para la nueva campaña. El año que se cierra para Alberto Contador puede suponer el punto de inflexión en su tremenda trayectoria, y digo tremenda quedándome corto ante el completo abanico de problemas que este ciclista se encuentra a cada paso. Pocos días antes de cebarse en las felices fiestas, el madrileño recibió la noticia que daba pábulo a la tranquilidad que seguro estas jornadas saborea: su Saxo- Tinkkoff entró en el corte del World Tour.

Pero los 365 días que en breve darán final a este 2012 no han sido sencillos en casa del madrileño. La temporada que finalizó con el triunfo en la Vuelta empezó enfangada en terrenos judiciales en las últimas secuelas del “caso chuletón” nacido en la jornada de descanso del Tour de 2010. Y es que el año que le dio su segunda Vuelta, le quitó su tercer Tour y segundo Giro en un perfecto ejemplo de ese contador casi de casino que jalona los palmareses de muchos ciclistas que ven crecer y decrecer sus logros en sentido numérico cual combinación de caja fuerte.

El TAS rearbitró, a petición del corredor, y falló en su contra. Una decisión previsible que, pese a alimentarse de humo e inconsistente optimismo por parte de la media machine patria, se adivinaba pues el organismo internacional al que todos van con sus problemas en el colmo de desespero no suele fallar a favor del deportista. Se juzga el hecho, un positivo, y no las cantidades, malévolas o no.

Pasado el periodo perentorio, Contador estuvo ajeno a casi el 80% de la temporada, entró en acción con la Vuelta en el horizonte. En una carrera que a pesar de las apariencias no le favorecía, tantas llegadas explosivas no son de su agrado, se batió contra el mejor especialista de las ascensiones violentas, Joaquim Rodríguez, en un bonito y vistoso duelo que rompió a favor del madrileño el día que aprendió que una buena táctica será su mejor aliado cuando el físico no le dé más de sí.

Porque la mejor versión de Contador este año no ha aparecido. No sabemos si por inactividad, aunque escasa pues dos años des sanción se plasmaron en unos seis meses efectivos, o por el deterioro psíquico que este chaval debe sufrir, lo cierto es que Contador tiene en 2013 una deuda moral más allá de volver a acumular palmarés, y no es otra que lucir esa pegada que le hace el mejor de su generación. Ahora que la tranquilidad y perspectiva dominarán sus siguientes pasos parece tener a su alcancelos elementos para alcanzar esa meta. En su mano está.

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