Serie 12×12: Greg Lemond, vuelve el amigo americano

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1984 fue para muchos un año de revolución. Por dos aspectos dicen. Uno, los modelos revolucionarios introducidos por Francesco Moser  en la consecución del récord de la hora estuvieron en ese escalón. Dos, por la memorable temporada que calzó Greg Lemond: tercero en el Tour de Francia, mejor joven del mismo y campeón del mundo. La entrada del americano en la máxima escena abrió el ciclismo europeo a ultramar.

Greg Lemond resultó un ciclista espléndido. Tuvo dos versiones “bisagradas” sobre un eje: su accidente de caza en 1987. Antes tuvimos un Lemond aguerrido, impetuoso, mágico. Dominaba el cotarro incluso en casa ajena, como ese berenjenal llamado La Vie Claire donde convivía, sin exceso de fortuna, con Bernard Hinault. El Lemond de después del accidente fue un ciclista metido a tiburón financiero. Sobrio, parco, especulador. Midió las limitaciones y con ellas moldeo sus virtudes. Así ganó el Tour de 1989, el mejor que recordamos.

Pero Greg Lemond fue también innovador. El más plausible ejemplo la crono de París que acabó de amarillo. Rodeado de un equipo mediocre, se confió en los brazos de su sabiduría y la técnica. De esta segunda sacó ese manillar de cabra que ahora es, aunque evolucionado, obligado en cualquier test frente al reloj.

A pesar de dejar el ciclismo en los noventa, Lemond nunca estuvo ajeno a éste. Se mantuvo vigilante como voz atenta en el juicio de lo que pasaba o dejaba de pasar. Fue azote de Lance Armstrong, denunció cualquier cosa que le pareció extraña, como las pedaladas por minuto que Alberto Contador empleó en Vervier (Tour 09). Cada vez que alguien decía algo, que respiraba sobre dopaje, su figura emergía.

Con la explosión del affaire Armstrong el californiano ha recuperado cuota y sobre esa rampa se postula como alternativa a liderar la UCI. Encabeza una suerte de movimiento que dice que un ciclismo creíble es posible. Es un ala menos fundamentalista respecto al dopaje. Cree en el perdón y la redención de los que un día pecaron.

Es como todo. La creencia en su opción la dará en el tiempo. Hablar con la contundencia que habla él, viniendo de los tiempos que viene, conviviendo con personajes como Laurent Fignon que confesaron los vicios del sistema, nos hace pensar que quizá él también busque un segundo perdón.

 

La Serie 12×12 es nuestra revista de las doce personalidades ciclistas del año. Con Lemond arrancamos en nuestra cuenta atrás hacia 2013.

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