Serie 12×12: Purito ya es un gigante

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No nos engañemos. Si hace menos de doce meses a Joaquim Rodríguez le dices que iba a hacer dos podios en sendas grandes, ganar dos de las mejores clásicas de siempre y encabezar la clasificación UCI y nos soltaría con esa naturalidad que le caracteriza: “¿Pero tú qué te has fumado?”.

Un vida feliz y plena

Purito, por aquello que le hizo a sus compañeros de la ONCE cuando palpaba los hervores del profesionalismo, es un campeón que podríamos tener por vecino, trabajando en la frutería bajo de casa o por compañero de copas cualquier día de cualquier fin de semana. En su haber exhibe una cercanía de quien no tiene humos más allá del prodigio de sus piernas y trabajo. Ambos le han llevado hasta donde está y también a donde un día soñó cuando jugó a ganador dejando las cómodas huestes de Eusebio Unzué.

Los años le han dado la razón. Aquella apuesta no fue un brindis al sol. Purito firmó en 2012 el año perfecto. Pero lo hizo tras sendas temporadas de enmarcar. Rayo tan alto, tanto, que a un ciclista mayúsculo como Bradley Wiggins le cabe el honor de acompañarle desde la segunda plaza en los dos principales rankings de referencia: el CQ –más fiable, más completo, más todo- y el de la UCI –más oficial-.

Desde que la Vuelta a España llegara a Fuente Dé varias han sido las veces que nos hemos preguntado si el catalán repasó realmente sucedió aquel día. A fuerza de repetir el argumento de “soy pequeñito que se muevan y arriesguen otros con más físico” se perdió en su propia justificación para no abordar el enésimo intento de Alberto Contador en la grande hispana. El Collado de la Hoz, el más insignificante puerto de segunda categoría de un recorrido minado de paredes inmundas, le sepultó cuando lo más difícil había pasado.

El desaliento de Alberto Contador, añadido a la propia y triste inoperancia de su equipo y a la suya propia en el momento capital de su trayectoria deportiva, le otorgaron una tercer plaza en la Vuelta, una carrera que tuvo tan a mano como el Giro que meses antes finalizó segundo por una crono, siempre una crono, que se le ha cruzado tantas veces en su camino. ¿Qué habría sido de su palmarés sin el ejercicio individual?.

Pero como el día que la Vuelta llegó al hermoso valle cántabro que saetea los Picos de Europa, Purito tuvo su último susto del año procedente de su equipo. Aquel día el que hasta entonces había sido un sólido Katusha hizo aguas. Esas semanas su Katusha ha sido apeado del World Tour, una noticia que sólo se puede dar en ciclismo: el mejor ciclista del mundo apartado del máximo circuito. Sea como fuere y mientras se madura la solución, este espacio busca la retrospectiva, y ésta no puede ser más brillante, Purito lo tiene y lo ha hecho: en 2012 ha firmado la mejor campaña que nunca soñó rubricar.

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