Serie 12×12: Ryder Hesjedal, un ciclista que es una bandera

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Desprovisto de brillo, sin carisma. Chepudo, poco elegante. Carente de atracción. Ganador sin victorias. El primer hombre que pisó el podio de una grande este 2012 fue un activista del ciclismo sin ayudas, del esfuerzo a pelo. Ryder Hesjedal, canadiense, procedente del mountain bike, abrió el melón en el Giro. Ahora no es una persona, es una bandera, un emblema. Sus compañeros lo emplean: “Ryder demostró que se puede ganar limpio”. A mí, si me preguntan que no me busquen. Poner la mano en el fuego acostumbra a quemar.

Hesjedal dio al Giro un ganador 2.0, ahora que este término gusta y exaspera a partes iguales. Fue un triunfo sin adornos, colaborativo. Una victoria mayúscula después de doce años de profesional. Hesjedal sólo brilló en el Giro. Fuera de él estuvo en stand by. Ganó una etapa, la crono colectiva, y no subió más allá de la segunda plaza de Alpe di Pampeago, donde sin duda asentó sus opciones finales de triunfo ante la debilidad de Purito.

Sin embargo, negarle a Hesjedal mérito, aunque apuntale su labor en la continua justificación “yo voy limpio ¿y tú?”, sería una tropelía, pues su victoria es la de una hormiguita. El Giro se convirtió en una carrera de supervivencia y supo mantenerse a flote. Pocas veces, un estrecho margen sostuvo a dos ciclistas de la forma que lo hizo en Stelvio, Alpe di Pampeago, Cortina d´ Ampezzo. Una larga semana final de agonía y quebranto físico. La televisión nos transmitió la fatiga de sus piernas, el colapso de sus cuerpos.

Luego en el Tour ni siquiera sobrevivió a la jungla de la primera semana. Por todo, quizá, éste sea el paradigma de nuevo ciclista, del campeón que brilla cercado por el lago de sus propias limitaciones. Pero también ofrece interrogantes. Un palmarés cuasi despoblado hasta las puertas de ganar un Giro. Una carrera de segunda línea hasta que “pom”, cae todo un Giro. Esto desde el otro lado, desde el prisma angloparlante, si lo firma un latino, tiene un nombre, y no precisamente bonito. Más si has convivido en Girona. Nosotros otorgaremos el beneficio de la duda. Esperemos unos meses. Veremos qué es capaz de hacer en su defensa, ahí donde muchas veces se demuestra que las cosas no son casualidad ni siquiera llevan gato encerrado.

 

“El masaje para un deportista tiene que ser parte de su entrenamiento semanal” Jordi Solano Masaje Deportivo 

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