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Serie mitos: Cuando Perico conoció a Robert Millar

Ciclismo antiguo

Serie mitos: Cuando Perico conoció a Robert Millar

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Pocos rivales desarrollaron la complicidad histórica que aquel formidable escalador escocés llamado Robert Millar estableció con Pedro Delgado en la década de los ochenta. Aún humean los rescoldos de aquella indescriptible jornada que coronó a Perico ganador de la Vuelta a España de 1985. Cuánto se ha escrito y cuánto más se calló de las tripas de aquel día. Luego el camino les cruzó muchas veces. Por ejemplo en la jornada camino de Superbagneres en el Tour de 1989 cuando el segoviano, dorsal uno a la espalda, luchaba por recuperar la barbaridad de tiempo que había regalado a Lemond y Fignon en Luxemburgo.

Pero la “amistad” entre ambos floreció años antes, en una jornada del Tour de 1983. Aquella edición que fue punto de inflexión en la historia del ciclismo español en la más grande carrera, descubrió el talento de ese castellano en las huestes del Reynolds, el equipo que con los años sería columna vertebral del ciclismo patrio.

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La casuística quiso además que la coincidencia no fuera ni siquiera en la tremenda montaña que aquella edición programó, seguramente con la idea de que Bernard Hinault estuviera en la pomada. Dos días después de renquear por los caminos de cabras de Roubaix, el talentoso Perico, a la edad de 23 años, asomó por la cabeza de carrera con la intención de resolver su mal papel sobre el pavés. Lo hizo camino de Le Mans, tras salir de Le Havre, en una cota de cuarta categoría.

Perico, en labores quizá de marcaje para José Luis Laguía, quien pugnaba por el maillot polka frente al zorro Duclos Lasalle, se insertó junto al escocés en el primer corte del día, una tentativa sin futuro a pesar de que ahí estaban dos buenos ciclistas como el tiempo demostraría. El Ti- Raleigh dijo que aquello no tenía sentido y en trece kilómetros secó el intento.

Robert Millar fue uno de los mejores escaladores de los ochenta y primeros años de los noventa. Le recordaremos por aquella Vuelta que perdió in extremis frente a Perico, pero también por la que se dejó en el camino ante Álvaro Pino un año después en una edición que murió en Jerez de la Frontera. Poseedor de una emblemática coleta y una violenta forma de agitar la bicicleta, apareció años después, acabáramos, diciendo que se sentía mujer y no sé si acabó siéndolo. El ciclismo le debió embrutecer tanto que acabó en la acera de enfrente.

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