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Serie mitos: El día que Louison Bobet se eternizó en el Izoard

Ciclismo antiguo

Serie mitos: El día que Louison Bobet se eternizó en el Izoard

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Jean Bobet habla en su libro de “Mañana salimos” del G4. Los grandes de la década de los cincuenta. Una generación irrepetible en todo: palmarés, carisma, rivalidad, glamour, interés. Bartali, el tosco fraile, Coppi, irremediable genio, Koblet, con el peine en el bolsillo del maillot, y Bobet, el primero en casi todo, incluso en armar estadísticas imposibles hasta la fecha.

Endura LDB Di17

Hubo un día de julio. Exactamente el 22. Corría el Tour de Francia de 1953. Jean Robic había sido inmisericorde en los Pirineos. En el vientre del pelotón circulaba Bobet. Se hablaban maravillas de él. El gran éxito se le resistía. Tenía ya 28 años, edad de merecer. Era un todo o nada. La jornada partía desde Gap para romper en Briançon. Allí, en su ciudadela de viraje arabesco. La general presentaba aspecto ambiguo. Lo que no pasara en este trecho ya no habría opción de enmendarlo.

Louison Bobet tiró de pizarra. Lanzó por delante, ya en el kilómetro veinte, a casi 140 de meta, a su compañero Deledda con otros dos elementos. Francia se relamía. Bobet no encajaba la situación. Tercero en la general supo que su suerte corría en esa jornada. Armó el ataque a 80 kilómetros de meta. En plena ascensión al Col de Vars, el huesudo potro galo arrancó con Loroño y Sena emparentados a su estela. El líder Mallejac flaqueaba pero mantenía el tipo, por la cumbre sólo cedía 45 segundos.

El descenso fue especialidad de la casa. Bobet se deshizo de sus compañeros en Vars y mandó parar a Deledda. De él sacó el mejor jugo para coger a los de adelante y empezar a hacer decente su hazaña. Sin embargo ésta solicitaba culminar. Bobet cazó y superó a los fugados. Estaba ya en el Izoard. Riscos pelados de paisaje fantasmagórico, caliza piedra que aborda la carretera, una suerte de mal camino de cabras donde serpentean ciclistas al ahínco de los espectadores.

Como diría a continuación, Bobet condujo su máquina en solitario por la Casse Déserte. “Sólo los campeones lo hacen” concluyó. En medio de la muchedumbre, que suponemos no era mucha a esas alturas, emergió un rostro conocido. Fausto Coppi cámara en mano y acompañado de la Dama Blanca, Guilia Occhini, retrató el torcido gesto del francés. Se saludaron en la jerga de los gigantes. En la cima su renta caminaba hacia los cuatro minutos, en meta sorteaba los cinco y medio. El líder llegó a más de diez. Bobet se hizo grande. El Izoard le hizo eterno.

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo
3 Comentarios

3 Comments

  1. Carolina

    14 de diciembre, 2012 at 1:52

    Luison Bobet fué un ciclista peculiar, su hermano Jean le describe muy bien en "Mañana salimos" editado por @culturaciclista. Ambos hermanos vivieron el ciclismo de los años 50, época de grandes corredores y él consiguió ganar tres Tours consecutivos que imagino por entonces, sería toda una hazaña.

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