Si Gerrans fuera futbolista, sería un 9

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Qué fenomenal desenlace de los Campeonatos de Australia. Qué nivel, qué lujo. Cuatro hombres al comando en el tramo decisorio. Ligeramente escapado Cam Meyer, le sigue su compañero en el Orica, Simon Gerrans, en compañía de Cadel Evans y Richie Porte. Parecido a los nacionales españoles que nuestras principales figuras omiten por apurar los deberes para el Tour.

Como se ve en el vídeo, el final es un scratch en toda regla. Si Australia ha sido origen de muchos y buenos pistards, aquí tenemos un ejemplo plausible de cómo se manejan en la carretera como si en un peralte estuvieran. Una vez se lanza la llegada, las veces que Simon Gerrans mira a Richie Porte pasan de la docena –Itmar Esteban me apuntó unas diecisiete-.

Obviamente ganó Gerrans, cómo no. Un ciclista de tímido pero esbelto palmarés con una retahíla de éxitos tan carismática como la sonrisa que viste su semblante cada vez que cruza la meta. Gerrans es de los tipos que no perdonan, no tiene muchas ocasiones de demostrarlo, pero cuando lo hace, lo hace bien sin titubeos. Verle en un corte es saber el ganador por adelantado.

Una vez me pregunté por qué son tan buenos los australianos que llegan al circuito europeo y en Gerrans tenemos el espejo. Son tantos los problemas, tanto el esfuerzo que deben quemar que una vez aterrizan en el vetusto continente, se saben en la obligación de dar ese plus que muchas veces los de aquí se ahorran. Esa explicación, que me la dio un sabio de esto hace muchos años, la corroboramos en este listísimo ciclista que llegó a Europa por la nada sencilla puerta portuguesa antes de entrar en los equipos franceses. Gustará o no su forma de correr, pero su efectividad queda fuera de duda. Es un superclase, un killer, un nueve en toda regla. Que no espere Cancellara agradecimiento alguno por servirle en una San Remo en bandeja.

En Australia están en verano, en tórrido verano. Lo sabemos bien por las noticias de incendios forestales que por esta época proceden desde allí, también por el Open de Australia de tenis y como no por el Down Under, la cuña del país de los canguros en el calendario del máximo circuito, cuña acompañada por el Orica en el plantel de equipos y una cada vez más sólida estructura detrás. Miren el resultado del campeonato contrarreloj con tres pipiolos de 21 y 22 años al asalto del podio. El poder viene de las antípodas y va a salto de canguro.

Foto tomada edition.cnn.com

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