Si Oleg Tinkov quiere influir que prescinda de Bjarne Rijs

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Oleg Tinkov es el presidente de Tinkoff Credit Systems. Con amplia experiencia en el mercado ruso, su trayectoria se inicia en 1993 y desde entonces ha pisado varios sectores. El anterior al que le ocupa actualmente, el financiero, fue una cervecería. Todo ello para tomar conciencia de su abanico de actividad. En 2005 vendió su negocio cervecero y entró en el mundo de los servicios financieros poniendo el foco en el negocio de las tarjetas de crédito.

Cuando hablamos de él, tenemos prueba tangible de lo bien que le va a  algunos rusos. Sin embargo Tinkov lleva en el ciclismo un buen tiempo. Tuvo su equipo en exclusiva hace unos cinco años. Pavel Brutt y Vasili Kyryienka estuvieron a su sombra. Con la llegada del Katusha es equip se descolocó, pero hace un año volvió con el copatrocinio del Saxo Bank que dirige Bjarne Rijs.

La cuota del Tinkoff Credit Systems en el maillot ha sido la de segundo sponsor. Oleg Tinkov quiere revertir esa situación, llevando a la entidad danesa al papel de copatrocinador y emergiendo su marca como denominación primera del equipo. Antes del Tour dio alguna pincelada, ahora en plena carrera y con dos de sus ciclistas en el top ten –Alberto Contador y Roman Kreuziguer- dice que quiere ser primer sponsor y que los daneses, si eso, pasen a comparsas.

Dice Oleg, que se asemeja demasiado a esos presidentes de clubes de primera en España que un buen día deciden sentarse en el banquillo, que no puede influir como le gustaría. Que discute con Rijs, pero que no siempre se ponen de acuerdo y que el calvo siempre se sale con la suya, aunque se equivoque. No se puede ser más directo. En este enlace de www.cyclingnews.com lo explica.

Desde 2009 Saxo Bank es primer mecenas de Rijs, tomando el testigo de CSC por donde pasaron todo tipo de ciclistas y personajes, muchos por uno u otro motivo salpicados (desde Tyler Hamilton a Ivan Basso, llegando al recientemente manchado Laurent Jalabert). Sin embargo ninguno de los mentados repugna al nivel de quien les dirigió, el exganador del Tour de 1996.

Y es que sólo en un deporte como el ciclismo personajes como el apodado “mister 60” pueden seguir a flote a pesar de haber sido declarado persona non grata por doquier. No se explica de verdad que un personaje de esta catadura continúe en liza. Y ya no sólo por su oscuro pasado, haciendo bueno eso de que con dopaje se puede pasar de podenco a galgo, sino también por las calamitosas decisiones que toma al volante. Recuerden las servidumbres de Ivan Basso a Lance Armstrong cuando Jan Ullrich buscaba darle una pizca de emoción o el Tour que perdió por no defender a Carlos Sastre como el abulense se merecía, o las patéticas estratagemas de los Schleck a sus órdenes. Estrategias que en el caso de los luxemburgueses calaron hondo. Si hasta podemos decir que Floyd Landis ganó el Tour por su carencia de visión.

Estos días ha hablado el director de Astana, Guiseppe Martinelli, de la falta de profesionalidad de Andrey Kashenchkin, uno de los primeros abandonos de este Tour. Lo increíble es que el kazajo siguiera en liza, lo mismo que Erik Zabel, un dopado confeso, asesore a éste o aquel. El ciclismo necesita pasar página y aquí tenemos tres ejemplos perfectos de que así es imposible. Quizá cuando esto amenace ruina total es cuando se percaten que su presencia no es requerida. Puede que sea tarde.

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