“Si queremos Ciclismo 2.0 necesitamos Directores 2.0” por Mikel Zabala

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El ciclismo de ruta es un deporte con un legado histórico excepcional, tanto para lo bueno como para lo malo. Hemos heredado grandes gestas, grandes hitos, pero también hemos heredado grandes vicios. Y en esta ocasión no hablamos exclusivamente del fenómeno del dopaje. Paradójicamente, al menos en el ciclismo profesional de carretera, estamos es un momento de imagen que ojalá esté comenzando a remontar el vuelo cual ave Fénix irremisiblemente mientras a la par se puede afirmar que este deporte jamás estuvo tan limpio como lo está ahora. Es decir, pésima imagen y mejor salud que nunca (¿será La Vuelta 2012 el punto de inflexión que tanto llevamos esperando muchos?).

Pese a que algunos pesimistas afirman lo contrario sin datos en la mano, heredando también ese falso consenso de que todo está mal, todos se dopan…, los datos objetivos de velocidad media, velocidad de ascensión, potencias críticas desarrolladas o los resultados del proyecto “Prevenir para Ganar” de prevención de Dopaje, dicen que estamos afianzados en la buena línea. El ciclismo parece que puede haber tomado una nueva senda, la senda de la credibilidad.

Sin embargo, esta senda está llena aún de piedras que nos quieren hacer tropezar. Una de ellas es la del Director 1.0, que aún existe alguno. Realmente este concepto parte de la idea del pretendido Ciclismo 2.0 como aquel que promulgue la abolición de todo cuanto nos ha llevado por el camino a la perdición (véase http://www.cycling-research.com/#!__craft-com-esp/filosof%C3%ADa) y del bien definido “deportista 2.0” (véase  http://www.jsc-journal.com/ojs/index.php?journal=JSC&page=article&op=view&path[]=17&path[]=35)  como base de un contexto abierto, transparente, colaborativo, que posibilite un ciclismo que recobre la credibilidad que creemos merece.

Así, asumiendo que se demanda este “ciclismo 2.0” para poder sobrevivir a los batacazos pasados ganados a pulso, para que esto funcione no sólo necesitamos “deportistas 2.0”, “médicos 2.0”… sino primero y ante todo, imperiosamente, necesitamos  “directores 2.0”.

En honor a la verdad, el director es el máximo responsable de lo que acontece en su equipo y quien contextualiza las interacciones entre sus elementos. Contrata a las personas atendiendo a su perfil y determina sus funciones. Es, o debe ser, el mayor responsable del funcionamiento de un equipo.

En el pasado hubo y hoy hay directores que pueden considerarse 2.0 y en el futuro seguirán existiendo los 1.0. No es cuestión de momento histórico sino de una decisión personal y profesional. Se trata de aceptar y trabajar por ese reto colaborativo que es el “ciclismo 2.0”.

Pero, para entender mejor de qué estamos hablando, comparemos en clave irónico-humorística, todo lo que el Director 1.0 puede aglutinar como si de un “Torrente del ciclismo” se tratara, y aquello que el Director 2.0, verdadero coach, debiera pretender:

Director 1.0

El “torrente”

Director 2.0

El “coach”

Confecciona el equipo en base al rendimiento de cada uno de sus integrantes individualmente (los ciclistas más fuertes, el médico que “hace andar más” a los corredores, el masajista que da mejor masaje… Además de al rendimiento deportivo atiende a la ética profesional y a crear el mejor clima de equipo en todas las contrataciones. No quiere a un masajista,  médico… “manchado” ni con mala reputación.
No recurre a un preparador físico, el médico sabe perfectamente qué hacer en cuanto a entrenamiento. Recurre a un equipo de profesionales del entrenamiento para planificar la temporada. Escucha a estos compañeros que le dan valiosa información sobre quién está mejor, pero y porqué. Controlan las cargas y recuperaciones de los corredores para que no lleguen “tostados” ni “verdes” a las competiciones atendiendo también al factor psicológico y personal de los corredores.
No planifica las competiciones a las que inicialmente asistirán sus corredores, ni las rotaciones, ni los periodos de descanso. Es mejor ir “sobre la marcha” según quién esté mejor en ese momento o la necesidad que surja. Planifica con los corredores de acuerdo a su perfil y circunstancias y con la ayuda del equipo de técnicos. Puede haber cambios, pero atienden a criterios y no a subjetividad o aleatoriedad.
El mando directo, hacer las cosas “porque lo mando yo” es su lema. Cree eso de “mejor que te tengan miedo que respeto” es la herramienta. Es reflexivo y hace reflexionar. Manda sin mandar, por su propio ejemplo. Es líder y es respetado porque respeta. Se basa en la explicación y en la lógica, no en el dogma de Fe. Necesita que los corredores comprendan las cosas para llevarlas a la práctica con éxito.
Cuanto menos pague a mis corredores y auxiliares, más margen me queda para otras cosas. Incluso, según quién es preferible que firme por una cantidad y luego cobre mucho menos… Paga justamente a los corredores o al menos según criterios, procura tenerlos contentos y satisfechos con su remuneración.
Repite viejas recetas porque siempre se ha hecho así. Odia la innovación o recurrir a la ciencia, a no ser que sea en pastillas o intravenosa (si se puede). No repite recetas sin fundamento, toma lo que tiene éxito y trata de mejorarlo. Recurre a la ciencia basada en la ética y no se fía de “vendedores de humo”. Se mantiene al margen de “pseudocientíficos” y busca respuesta a preguntas y problemas concretos a mejorar. Cree lo que ve o entiende.
No quiere que el ciclista estudie ni sea crítico o reflexivo, “no te pago para pensar”. Quiere que el ciclista piense por sí mismo con criterio, que sea responsable de sus actos. Quiere que opine constructivamente, que trate de sumar aunque inicialmente suponga una divergencia.
Ve en el pinganillo la forma de jugar con sus cochecitos de “Scalextric”, no la de enriquecer la táctica o mejorar la seguridad de sus corredores. Si hay pinganillo se le saca partido con feedback específico, poniendo orden, y arropando a los corredores. Si no lo hay no pasa nada, ya sabemos qué tenemos que hacer. Aún así, no se censuran comportamientos nobles y valientes, siempre que tengan fundamento, aunque puedan no salir bien. Se analizan las carreras a posterior destacando lo que se ha hecho bien y aquello que se podría mejorar, siempre asertivamente.
Cree que ser director es “llevar el volante” Ser director es ser la batuta en todo, el máximo responsable, quien establece las pautas en todos los sentidos, fuera y dentro de carrera.
Cree que la bici de CRI es como el traje de su boda, sólo para las ocasiones. Lo de preparar la CRE ya es cosa de locos, menudo lio! La CRI y CRE tiene un secreto: trabajo sistemático y organizado, pero requiere tiempo y se trabaja sin prisa en los momentos en que se puede y en los que se debe.
Cree que entrenar elementos técnico-tácticos es “una mariconada”. Cuando hay piernas, hay piernas. Trabaja específicamente el relevo, los abanicos… y además les da un sentido táctico para que los ciclistas sepan reaccionar según las circunstancias de carrera.
En las cronos grita como un verraco, el ciclista ni le entiende. Mejor, solo dirá “vamos, vamos”, “venga, vengaaaaaaa” y como mucho “esto se hace pelota”, “un poco más a la izquierda”. Su feedback será casi siempre inespecífico. En las cronos sabe adaptarse a cada corredor para sacar su 100%, sabe que cada uno es distinto y debe tratarlo como tal. Motiva, da instrucciones concretas, se anticipa a lo que ocurre, grita para animar si es necesario, y su feedback es fundamentalmente específico acerca de regulación del esfuerzo, pedaleo, desarrollo, trazadas… aderezado con el motivacional.
En la CRE se verán los “tirones”, “arrancadas”, “demarrajes”, “quasiafiladores”, trazadas antinaturales, relevos mínimos o interminables… vamos, lo que en algún Tour incluso hemos visto. El equipo funciona como tal y nadie “revienta” a los demás por mala ejecución. Los relevos en cantidad y calidad se adaptan a cada potencial individual y a las características técnicas de cada corredor. Se saca el 100% de cada uno y por tanto del equipo.
Si no tiene estudios dirá que tampoco es necesario formarse, para eso contrata a los mejores en lo suyo. Aunque no tenga estudios se forma y su actitud es de curiosidad, de mejora constante. Procura rodearse de gente mejor que él. No sabe de medicina o biomecánica, pero sabe discriminar si sus profesionales son buenos o no. No le dan gato “por liebre”.
En carrera tomará decisiones a capricho, aunque ello suponga “quemar” a uno o varios corredores. Es que “por mis güevos no se escapa nadie de este otro equipo” (será por los huevos de sus corredores). Sus decisiones en carrera atienden a criterios y a lógica. Nunca castiga a sus corredores en represalia por algo mal hecho ni entra en disputas inútiles con otros corredores. Se lleva bien con los demás  y colaborador si es posible.
No hará reuniones para preparar la etapa del día siguiente, y si lo hace será vaga y en la misma mesa de la cena. Realiza reuniones escuetas, concisas pero suficientes para que los corredores conozcan lo que acontecerá al día siguiente. Analiza con ellos en una habitación adecuada dando pie a sus aportaciones. Incluye soporte audiovisual si es necesario.
No dejará claros los roles en carrera de todos y cada uno de sus corredores porque “la carrera manda, nunca se sabe, hay que estar preparado”, excepto para los que bajarán a por agua (que luego acabarán siendo otros). Los roles de los corredores están claros y son inequívocos, nadie puede “hacer la guerra por su cuenta” sin quedar en evidencia. La nobleza y respeto a los roles asumidos es fundamental.
Fomentará que sus corredores puedan rivalizar entre ellos o que cada uno vaya a hacer su “puestecillo”, la falta de solidaridad, ya que no premia al “noble” y “compañero” sino el frío resultado, o al menos no reprenderá lo anterior. Se fomentará el compañerismo, la lealtad y la amistad, así como la alternancia de roles si es posible para satisfacer el desarrollo del potencial de cada corredor y sus objetivos.
Fomentará que se “pierda” material durante la temporada y, aún habiéndolo de sobra, llevará al extremo de la vejez los culottes de los corredores que “anden menos” o “me caigan peor”. Controla que los inventarios coincidan con lo existente y su responsable hace que a nadie le falte nada que se considere deba tener. No discrimina a nadie ni genera distinciones sin fundamento o sin necesidad.
Cuando los resultados no salgan soltará improperios y basará su feedback en la presión a sus corredores. A buenas no se consigue nada. Asume y aprende de la derrota, que ha sido cosa de todos. Sabe sacar lo mejor de cada uno de forma positiva.
Cree que eso del “coaching” es un palabro en inglés de “maricones”. Todo se arregla “echándole un par de…”. Es un verdadero “coach” aunque quizás no lo sepa. Hace que los deportistas lleguen a sus soluciones porque les escucha mucho y les induce a que se respondan sus propias preguntas. Cree que debe formarse en liderazgo positivo, coaching e inteligencia emocional. Es una persona que “engancha””, empatiza y saca el compromiso de gente por la causa común.
Le encanta hacer rallye en carrera con su coche, preferiblemente de alta gama. Vamos “en carrera” dice… y no piensa si puede atropellar incluso a uno de sus ciclistas. Es responsable al volante y se pone en el lugar de los demás que comparten la vía con él, especialmente ciclistas.
Siente que si no da un “bidón largo” es un “directorcillo”. Eso y “meter el coche” para volver a pillar “sin ton ni son” y siempre que se pueda es de “sabios”. Ah! Si mi sprinter se engancha al coche en las subidas es normal, siempre se hace… Evitará toda “trampilla” que tan poco gusta a los árbitros y jamás permitirá que nadie se enganche indecorosamente al coche. Además no solo no se ve como “un pardillo” sino que se siente mejor director así.
Ve en los árbitros a “los malos”, los enemigos a los que hay que engañar y llevar al límite de su paciencia. Los árbitros están haciendo su trabajo y nos pueden ayudar. Se debe colaborar con ellos y facilitar su ya de por sí difícil tarea.
Los demás directores son jilipollas y no tienen ni idea. Él es el mejor y el que más sabe. Los demás directores son compañeros e incluso pueden ser amigos. Aprenderemos de todos y respetaremos a todos para convivir y recibir todo lo bueno que se haga de vuelta.
No se comunica fluidamente con sus corredores, son “los otros”. Se comunica fluidamente con sus corredores y técnicos, son eslabones de la misma cadena que hay que atender y tener “engrasados”. Son compañeros que quieren el mismo objetivo.
La imagen no nos hará ir más rápido, hay que cuidar que el patrocinador se vea bien cuando se gana y se sale en la foto. No se preocupa por la imagen de su equipo, lleva las cadenas de oro saliendo del pecho y no sabe el significado de “cool”. La imagen es fundamental. No sólo hay que ser bueno sino también parecerlo. Los patrocinadores quieren una imagen cuidada, tenemos que gustarnos y gustar, estar orgullosos e identificarnos con la imagen. A ser posible todo detalle ha de ser tenido en cuenta; para ello y puede priorizarse un patrocinio de una marca de material frente a otra por cuestión de calidad y de estética frente a aquella “que nos da más”.
No es defensor de hacer cenas o actividades fuera de temporada, no es importante socializar el grupo y “hacer una piña” si no se está pedaleando. Cree en el “team building”, en socializar y dinamizar el grupo fuera de competición. Le importa “ser una piña” y propiciar un buen ambiente de equipo porque lo considera esencial.
Prefiere contratar a su “amigo mecánico” que a un “mecánico amigo”, y se jacta de que “no ha venido a hacer amigos”. Cuenta con los mejores profesionales teniendo en cuenta su personalidad, carácter, ética profesional, valores… para que sumen incluso sin pretenderlo. Del trabajo colaborativo, respetuoso y profesional pueden salir grandes amigos, pero no es lo principal.
Trata sólo con uno o, como mucho, dos representantes de corredores por propio interés, pretendiendo sacar algo en los fichajes. Escucha a todo aquel que llama a su puerta para ofrecer un producto que pueda hacernos mejorar, puede que sea interesante de verdad. Huye de “trapicheos” y de “verdades a medias”. La claridad y el respeto van por delante. Sabe dejar de ganar un poco hoy para poder ganar mucho en el futuro.
No interesan ciclistas con estudios ni que lean, eso no hace ir más rápido sobre la bici. Le  interesa que sus ciclistas sean personas que satisfagan sus inquietudes, que lean, se formen y cultiven su mente. Todo ayuda encima de la bici y fuera de ella (en entrevistas, relación con los compañeros…)

 

Y aunque hemos caricaturizado el extremo del Director 1.0 respecto al Director 2.0, creemos que el cambio hacia la nueva versión más moderna debe darse por necesidad. Siempre hubieron algunos directores 2.0 y seguirá existiendo algún 1.0, pero debemos tender a un ciclismo más culto, más “cool”, más colaborativo, más ético, donde el deportista como persona sea el eje de todo y la proyección hacia el exterior sea acorde con lo que la sociedad demanda.

Si sigue predominando el director 1.0, cosa que aun preocupa, debemos hacerle mejorar. No es el enemigo, es una versión antigua a la que podemos hacer evolucionar. Será por el bien de todos. O eso, o seguir muriendo poco a poco.

 

Por Mikel Zabala (@zabalamikel) es técnico y Coach de Ciclismo, Director técnico de la RFEC hasta Pekín 2008, Profesor y Vicedecano en la Facultad de Ciencias del Deporte de Granada

 

Foto tomada de www.elmundo.es

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8 COMENTARIOS

  1. Otra pregunta, para quién lo lea.

    ¿Para quién tiene mala imagen el ciclismo?

    En caso afirmativo ¿Por qué?

    Señor Vega, ¿se podría hacer una encuesta sobre este tema entre sus lectores habituales?

  2. Muy bueno el articulo,veo que trabajaste con la RFEC por eso estoy seguro que sabes la solución para que no hallan tantos “directores torrentes” además es fácil y los estamentos lo tienen en sus manos,la solución no es otra si no CUMPLIR EL REGLAMENTO, ahí deja muy claro la titulación que has de tener para ser Director Deportivo según la categoría , Entrenador Nacional para Sub 23 Elite y Elites UCI eso se cumple? No digo que por ser titulado no seas un “torrente” pero esteras conmigo que la limpia seria considerable…

    Saludos

    Juanma Marrero.

  3. Jajajajaja, qué hipocresía que lo diga Mikel Zabala, el entrenador de Janet Puiggross, la corredora catalana que dio positivo por Epo, antes de ir a las Olimpiadas de Sydney 2000.

  4. La descripción del 2.0 se ajusta a lo que se ve de Bjarne Riis en el documental ‘Overcoming’ , sobre el CSC del 2004. ( otra cosa es cómo es en realidad)

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