Si se me permite explicarme…

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Ayer este cuaderno fue objeto de las iras de un colectivo de ciclistas a través de los comentarios vertidos en este post. Leído y releído el post de la discordia, afinando el sentido y comprobando que el contenido no mostraba ninguna animalada, puedo afirmar que el castigo me pareció excesivo si bien admito, como bien le hice saber telefónicamente a la persona que ilustra la entrada y que fue quien despertó los comentarios –Sergio, mejor conocido por “Rolling Habits” -, que la expresión de “escuálido barbudo y friqui” para referirme a él fue desafortunada aunque no malintencionada. Estas cosas a veces se escriben a bocajarro, fruto del fragor de las teclas y la calentura del momento.

Los ataques al autor de este cuaderno fueron en tres líneas: las barbas, el piñón fijo y la cultura ciclista de este colectivo. Pues bien si se me permite responderé brevemente a cada punto.

El otro día tomando un café en un bar estaba hojeando La Vanguardia y me encontré el anuncio que aquí abajo retrato.

Como veis se trata de una publicidad de una marca deportiva que promociona su ropa ciclista vintage en la piel de un ciclista muy similar a la descripción que el otro día realicé del nuevo ciclista urbano. Generalizar obviamente es malo, pero en mi caso mi generalización respondió al perfil de audiencia que fue a ver a ir al evento de Cyclo. Obviamente no todos los ciclistas urbanos son barbudos –algo que nunca he reprochado sino que me ha llamado la atención-.

Sobre el piñón fijo, que yo he utilizado muchas veces, he llegado a la conclusión, mía e intransferible, de que es una putada pues te obliga a un esfuerzo en cuestas –y en Barcelona no hay pocas- que te acaba haciendo sudar. Quien quiera usarlo, adelante, a mí no me convence.

Por último el saber o no de historia del ciclismo es algo que va o no con la persona. Nadie necesita saber quién ganó el Tour del 50 para ir en bicicleta al trabajo, sin embargo sí que me despierta curiosidad saber cuánto puede haber de interés en saber estas cosas por parte de personas que se han comprado un maillot retro como el de la publi. Obviamente someter a un tercer grado sobre conocimientos a cada usuario de la bicicleta que se identifique con el perfil dibujado en mi primer post sería estúpido.

Sólo dos cosas, un placer haber hablado con la persona que ilustró mi post que supo entender mi explicaciones a pesar de su inicial desagrado y segundo qué queréis que os diga, prescindo de comentar lo vertido en los comentarios de ese post, sólo espero que os dejéis caer por aquí más a menudo.

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4 COMENTARIOS

  1. Estimado Ibán!

    Agradezco y acepto tus disculpas por tan desafortunado comentario. Siento decirte que los “castigos” no se eligen. Suele ser la reacción libre de las personas a las que puede haber afectado un comentario o una actitud. Como ya te dije, se escapa de lo que pueden abarcar mis manos. Mi único delito fue compartir tu post entre los casi 700 personas que me siguen y parece que unas cuantas se animaron a dar su opinión.

    Como ya te comenté ayer respecto a la historia del ciclismo, me parece infinitamente más importante hacer kilómetros que conocer cualquier dato concreto. Así que te animo a recuperar la afición (práctica) por la bici y a salir a dar pedales siempre que puedas.
    Yo mientras tanto, me pondré las pilas con la historia, que también es muy interesante y motivante.

    Sobre el tema del piñón fijo, me parece que no estamos de acuerdo en ningún aspecto. Para mi el ciclismo, como cualquier deporte, requiere sudor y sufrimiento. Si me preocupara sufrir o sudar encima de la bici, me compraría una motocicleta, que para el caso, también da el viento en la cara.

    Un placer compartir opiniones ciclistas contigo y haber descubierto tu blog, aunque haya sido en medio de la polémica. Seguro que tanto yo, como otros que cayeron ayer por aquí por accidente, se pasarán a leer tus blog de vez a menudo.

    Gracias por contribuir a difundir la cultura ciclista a través de tu blog. Un saludo.

  2. Aparte de que el aludido se pudiera molestar – y está bien que hablarais entre vosotros para aclararlo -, el resto de mensajes lindaban el absurdo. Fue un sorpresa enorme ver esas reacciones porque como indicas aquí el texto no era ofensivo ni denigrante con quien usa fixie, quien va en bici a currar y nada más, quien se deja la pasta en accesorios estéticos o quien se empolla el palmarés del Tour de Flandes. Ánimo Iban… Y de paso, voy a seguir a Rolling Habits, a ver qué cosas se pueden aprender también de ese otro punto de vista.
    Saludos

  3. a mi me parece que eres un tio muy educado y que escribes de miedo.. tampoco me he sentido atacada por tus opiniones de los que empezamos con la bici o llevamos pocos años y no sabemos nada del tour..a mi me aburre muuucho verlo..prefiero un buen partido de tenis..para gustos evidentemente están los colores
    y si al final resulta ser una moda.. pues bienvenida!! solo trae efectos positivos. a darle al pedal guapos feos, niños viejos ,hipsters y macarrillas…jeeje

  4. Muy buenos los artículos. Dejo aquí mi comentario que en el blog de Rodrigo Taramona, quizás por no andar con formalidades y decir la cosas directamente, no se atreven a publicar. Censura en estado puro. Que conste que no pretendo faltarle el respeto a nadie, simplemente dar mi punto de vista, que seguro es tan válido como el de todos los demás.

    “He llegado a este blog de casualidad. No había oído hablar nunca de ninguna revista llamada “Glamour”. Es más, creo que no sabría distinguir si algo tiene “glamour” o no tiene “glamour”…
    “Me verás en vaqueros, con una gabardina y camisa de Woolrich protegidas por un guardabarros para que no se me manchen y un casco a juego” Menuda paja mental. Respeto mucho que decidas no utilizar el coche y desplazarte siempre en bicicleta, yo lo hago, pero la verdad es que alguien que se preocupa tanto por su imagen no tiene credibilidad alguna. Me parece que tendríamos que empezar a preocuparnos por otras cuestiones algo más importantes que por qué náuticos me quedarán mejor con mis shorts y mi bonito sillín… Ese sillín de piel, piel animal, igual que la nuestra, igual que la del perro que has COMPRADO y que tan bien te queda cuando paseas por la capital… Lo que veo aquí es alguien que se ha dado por aludido y le ha entrado la rabieta… Alguien inseguro, superficial que se sentía integrado finalmente y que ha visto como el mundo del ciclismo lo rechaza… un hater. Pero bueno, que esperar de una persona que trabaja en un sector que promueve la anorexia, vende a las mujeres como ganado, que piensa que la vida de unos vale mas que la de otros, gente que no le importa enrollarse un cadaver en el cuello y luego van de salvadores del planeta por no soltar Co2… En fin…” (“a la espera de ser publicado.” en el blog de Rodrigo Taramona)

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