Si Valverde corriera el Giro…

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Cuando hablamos de Alejandro Valverde, admitimos, perdemos la objetividad. Le consideramos el ciclista más especial de la historia de este deporte en España, le acompaña el éxito desde el mismo momento que pisó el profesionalismo y su carisma desborda su persona. Sin embargo en las diferentes versiones que hemos dado del murciano, siempre hemos lamentado su obsesión por el Tour, esa carrera que ansió desde los inicios y que, con tozudez, acabó domando este año.

Para el próximo, para los papeles, el reparto de objetivos, el plan, la hoja de ruta, hay discusión en el seno del Movistar. Con una trayectoria que entró en el máximo nivel el año 2002, Alejandro Valverde no conoce el Giro de Italia, más allá de las presentaciones a las que ha asistido y ahora se tercia su presencia o no en la grande italiana.

Aunque Unzue dijo que tarde o temprano correrá tres semanas de mayo en Italia, la posibilidad de que sea en 2016 está en el aire, por cuanto hay una cita que todo lo condiciona: los juegos Olímpicos de Río de Janeiro, cuya dureza abre el abanico a nombres de todo índole.

En un par de semanas, el calendario de Movistar, que siempre levanta expectación, estará sobre la mesa y como no podía ser de otra manera, su doble cabeza centra el tiro. ¿A dónde irá Nairo? ¿a dónde Valverde?. Creo que por el bien de todos, y principalmente de Nairo, un corredor cuya trayectoria ascendente creo que se ha frenado este año, Valverde debería probar el Giro.

No cabe duda de que conocer una grande es clave para poder disputarla al cien por cien, pero al margen de la calidad innata en Valverde, que le hace ser “agua” en cualquier situación, se le suma el descargo de que a estas alturas de la película, una victoria en el Giro no es imprescindible. Laurent Jalabert fue en 1999, la fatídica edición de la expulsión de Pantani, y se llevó varias etapas.

Pero volviendo a Nairo, creo que el colombiano, aunque aparentemente no tiene problemas con el murciano, se las arreglaría mucho mejor solo porque lo del último Tour fue una manera de tirar la piedra y esconder la mano. Si Nairo iba como líder proclamado, la carrera no fue consecuente con esa jerarquía y la prioridad de tener a los dos en el podio fue un freno en el acoso a Froome, que sí, que voló en los Pirineos, pero fue vulnerable en los Alpes. Los años pasan, invisibles, y como ya hemos dicho, aunque a Nairo le digan que le quedan años, no le consuela el triunfo en el futuro, lo quiere ya y hasta la fecha la ambición del colombiano muere donde empieza la del murciano.

Imagen tomada de www.catlike.com

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