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Strade Bianche: El primer no monumento de Julian Alaphilippe

Strade Bianche 2019 JoanSeguidor

Opinión ciclista

Strade Bianche: El primer no monumento de Julian Alaphilippe

Strade Bianche: El primer no monumento de Julian Alaphilippe

Mediolanum – Giro

Julien Alaphilippe es uno de los corredores franquicia del pelotón

Gobik -site

Julian Alaphilippe ya tiene la Strade Bianche, como empieza a tener otras muchas cosas.

Este francés fino, de perilla afilada y mirada ambiciosa sigue completando el puzle de su grandeza con piezas de todos los tamaños y éxitos que empiezan a completar una de las trayectorias más envidiables del pelotón.

Cada año sale gente de casa de Lefevere, del Quick Step, pero Julian Alaphilippe no, éste se queda, no se mueve.

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Y así las cosas, el francés que nunca falla vuelve a sacar punta al lápiz, y pone la Stade Bianche en su palmarés.

Una carrera a caballo de todo que levanta pasiones e indiferencia a partes iguales.

Porque la Toscana con buen tiempo luce bonita, pero la carrera no atrae tanto, al menos sobre el papel.

Atrae menos y presenta alternativas más contenidas.

La edición de 2019 tuvo fogueo, premios de pedrera hasta que Jakob Fuglsang, uno de nuestros cinco, decidió romper la equidad.

Un ataque en el seleccionado grupo de favoritos, a menos de treinta para meta, hizo la criba.

Julian Alaphilippe se fue con el danés, y con ellos Wout Van Aert, el corredor abonado al podio que encuentra aquí su terreno favorito, con esa tierra, es carretera estrecha que lo asimila a su querido ciclocross.

Pero Van Aert estaba con galgos de enjundia, y cedió, dos veces, antes de llegar a Siena, y ya en la cuesta que conduce al Campo.

Alaphilippe gana, Deceuninck sigue con el pleno adelante y Fuglsang demostrando que es un corredor que si los astros se conjuran, es capaz de cualquier cosa… salvo que coincida con Alaphilippe.

Un apunte para la Strade Bianche y lo que ha de venir en la primavera, si en Le Samyn, Terpstra comprobó lo complicado que es correr con varios azules a tu alrededor, Greg Van Avermaet corroboró que su CCCC está lejos de acompañarle en la gran primavera, en esas carreras donde un detalle a veces decide y tener un buen equipo es indispensable.

Mucho nos tememos que lo ocurrido en Het Niuewsblad y Strade va a ser la canción de la estación verde a no ser que lo evite Peter Sagan.

Cycling CD 2019 300×250

Y mientras, en peno frenesí de la hora y media frente al televisor viendo polvo, tierra y sufrimientos, nos volvemos a preguntar si la Strade Bianche es el sexto monumento.

Strade Bianche, “la clásica del norte” más al sur

Suunto 9

Y nuestro corazón se divide, porque no sabe qué decir, qué asegurar ante una pegunta que separa las opiniones como los mares la vara de Moisés.

Leemos de todo, y todos opinamos.

Pero hablar de monumento es mucho hablar, así lo pensamos.

Como nos han escrito en un intenso debate que hemos podido suscitar en Facebook un monumento debe tener…

  • un mínimo de ochenta años
  • debió nacer antes de la Gran Guerra, eso no es la segunda, y sí la Primera Guerra Mundial
  • debe tener más de 250 kilómetros, porque aunque muchos vean paja en los 200 primeros kilómetros, el cansancio que estos aseguran precipita el desenlace
  • debe tener un sobrenombre como el «Infierno del norte», «las hojas muertas» o «la primavera»
Cruz SQR

La París-Tours, que puso gravel a su ruta, podría ser un monumento, por ejemplo, y sin necesidad de la tierra, pues tiene una eternidad de años, es larguísima y acaba en un emblema como la avenida de Grammont, ese paraje entre lo bucólico y alienado que pone el final en la ciudad del Loira.

Paris-Tours: la carrera de los lebreles

Pero no sólo eso…

SQR – GORE
SQR-Gore2

 

Gravel SEA OTTER

Un monumento acuña lugares, santuarios, nombres que hacen y son ciclismo.

Poggio, Kapelmuur, Redoute, Arenberg o Sormano son sitios, sí, pero también franquicias mundiales del ciclismo.

Así ha sido nuestro primer contacto con la nueva E-bike de Berria 

¿Veremos un día una bicicleta apodada «Il Campo» por la plaza sienesa que acoge el final de la Strade Bianche?

Cuando la carrera de las carreteras blancas de la Toscana cumpla lo anteriormente dicho, podríamos empezar a hablar de monumento.

Aunque cuando esto ocurra quizá ya no estemos ni en este mundo…

Imagen tomada del FB de Strade Bianche

Labrava
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