El ciclismo no siempre es el sueño que muchos creen

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La gente no es consciente de lo que implica ganar una gran vuelta
Si no eres feliz trabajando no tiene sentido seguir malgastando el tiempo
El World Tour no es lo glamuroso que todo el mudo ve por la televisión

Tres frases, concretas y traducidas rápidamente, para explicar una parte oscura, poco vista y divulgada en la vida del ciclista, de la persona que hay detrás. Son de Campbell Flakemore, ciclista australiano natural de Tasmania, al igual que Richie Porte. Tendríamos por eso que precisar que hablamos de un ya excilcista que ha extinguido su relación laboral con el BMC porque como dice no es feliz haciendo esto.

Todos recordamos a Flakemore en Ponferrada, hace unos catorce meses ganando el Campeonato del Mundo de contrarreloj para sub 23. Aquella actuación fue de las que impresionan, fortaleza y velocidad en uno, un talento como pocos, nos dijimos, un futuro terriblemente esplendoroso, pensamos, pero con nubarrones.

Este último año de Flakemore en Niza, muchas veces solo, le hizo entender que esto no era para él y en un ejercicio de honestidad rara vez visto ha recogido sus bártulos y se ha ido con los suyos a su tierra, esa que, como otros muchos compatriotas, deja atrás para triunfar en Europa, pero esa tierra está lejos, lejísimos, en las antípodas. Ya veis muchos matarían por estar en el WT y éste coge y se va. La vida.

Lo cierto es que la historia de ida y vuelta de Flakemore nos ha recordado otras que hemos leído. Por ejemplo la de Bjarne Riis, el verdugo que vino del norte, que malvivió en Luxemburgo, en un apartamento de mierda para sacar la cabeza en el ciclismo profesional. La llamada de Laurent Fignon para el Systeme U, las avispas del pelotón, le cambiaría la vida.

También nos recordó a dos estadounidenses de sino muy diferente. Greg Lemond fue agasajado por Bernard Hinault en persona en su país para irse a Francia, pero lo hizo con una mano delante y otra detrás, como se cuenta en “Slaying the badger”. Le salió bien y ahora vive cómodo y holgado, pero pudo salirle mal. Tampoco pudo quejarse de como le fue a Tyler Hamilton, que aunque salió con los pies por delante del ciclismo pasó sus penurias iniciales y progresó, lo mismo que David Millar, otro que se aburrió soberanamente en un apartamento en el tedioso norte francés.

Al final, son momentos, muchas lagunas, muchas horas, solo, ante el mundo, lejos de los tuyos. Circunstancias que según Flakemore poco tienen que ver con el sueño que te venden o idealizas.

INFO

En el RH Hotel Bayren & Spa ponemos a disposición del ciclista un espacio en el que podrá limpiar y acondicionar su bicicleta con toda comodidad y seguridad.

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