Tour de Francia #10, la contracrónica

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La resolución de la décima etapa, con llegada a la cima pirenaica denominada La Pierre Saint-Martin, calificada de categoría especial, nos ha delatado abiertamente la eficacia del golpe certero y hasta fácil llevado a cabo por el corredor Christopher Froome, que de días viene siendo considerado el máximo favorito del Tour. El británico se ha querido adelantar a los acontecimientos en esta jornada vivaz que nos ha mostrado el panorama inédito y chocante de este lugar final de etapa, con sus alturas pétreas de material calcáreo y con un aspecto más bien salvaje, pero que merece ser contemplado. Es un lugar turístico que por vez primera visitaba el Tour. Tiene cierta fama y atractivo por la práctica en aquellos confines del deporte invernal: el esquí en sus diversas modalidades.

El que da primero da por dos veces

Imaginábamos que sería más bien una etapa de observación entre los ciclistas considerados más favoritos del momento con la justa intención de asestar el golpe con más fuerza si cupiera en las jornadas que se avecinarán. Pero Chris Froome, muy seguro de sus posibilidades, ha preferido frente a los ojos de  sus contrincantes más directos lanzar el guante de reto a la vista. En este caso han sobrado las palabras.

Precisamente su intención la fraguó subiendo la última cota que le llevaba a la llegada, un puerto que se las traía de 1.610 metros, con 15 kilómetros de ascensión  y un porcentaje de pendiente medio del orden del 7,4%. Esta acción adelantada y comprometida nos trae a nuestra mente a aquel dicho popular que nos dice que el que da primero da por dos veces. Los frutos no se han hecho esperar. También el australiano Richie Porte, fiel compañero de equipo y ayudante activo, supo sacar provecho a esta ejecución que requería una cierta valentía. Porte es un ciclista persistente, con facultades y que suele ser muy regular en sus demostraciones. Es natural de la isla de Tasmania, situada al sur del continente australiano.

La fórmula para bien correr y actuar

Nos llama poderosamente la atención el golpe de efecto que ha lanzado en esta décima jornada el conjunto Team Sky, radicado con sede en Manchester, que ha dominado plenamente la situación marcando un ritmo electrizante impuesto por sus peones de brega desde los mediados de la etapa en cuestión y con preferencia en sus postrimerías. A la larga, el grupo de escogidos -no pasaba de la decena de unidades- se ha visto ante la incapacidad de poder reaccionar con prontitud al ataque impuesto por el dúo Froome-Porte, los actores protagonistas del día, que han atacado cuando debían atacar.

Ni más pronto ni más tarde. A la hora justa. Han bastado ocho kilómetros, los finales, para poner en jaque y en la derrota a varios ciclistas considerados del momento. Tácticamente no le pudo salir mejor la partida a este equipo preparado físicamente  y convencido plenamente en sus posibilidades. ¿Hay alguien de entre ustedes, lectores,  que tenga dudas al respecto? Francamente creemos que no.

Los que se vieron más afectados en este duelo sin cuartel fueron el español Contador, el italiano Nibali y el colombiano Urán. El único que no claudicó del todo fue Quintana, que pedaleó entre dos aguas, viéndose impotente para neutralizar a las claras la dura embestida de Froome. Elogiemos el comportamiento del murciano Alejandro Valverde, que pudo cincelar el quinto en la etapa, con preferencia a lo largo del sinuoso y duro puerto, en cuya cima se situaba la línea de meta, pletórica y atestada de miles y miles de aficionados.

Clasificación general: cartas boca arriba

Froome fue el principal beneficiado de esta décima etapa. Su ataque fue lo suficientemente contundente para afianzar todavía más su puesto de líder. El estadounidense Van Garderen, autor de una chispeante fuga en la parte decisiva, no pudo acariciar sus buenos propósitos, ahogándose en los últimos kilómetros de la citada subida.

Aún y así ha logrado conservar la segunda plaza de la general, a casi tres minutos de Froome, el cabeza de lista. Tras ese dúo consignado, debemos de anotar a otros contribuyentes a tener en cuenta: el colombiano Nairo Quintana (3º), el español Alejandro Valverde (4º), el británico Geraint Thomas (5º) y el otro español Alberto Contador (6º), que ha perdido bastante fuelle y que queda a más de cuatro minutos de la camiseta amarilla, el incontestable Froome; siguiéndoles el francés Tony Gallopin (7º) y el holandés Robert Gesink (8º).

La clasificación general, pues, queda ahora bastante alterada a pesar qué queda bastante Tour por delante. Salvo el fulgor desprendido por Froome, el hombre de hoy, y el retorno apuntillado por Quintana, los siguientes lugares que hemos anotado a continuación aparecen con un halo incierto. Algo así como encerrados en una nebulosa de futura resolución. Es toda una incógnita que queda en los aires por dilucidar en los próximos días o asaltos.

Cabe reconocer que ahora, de la noche a la mañana, los acontecimientos han tomado una vía más real. La baraja muestra sus cartas boca arriba y vemos las cosas más claras. Siquiera entre bastidores. Los contrafuertes pirenaicos ya han dejado oír su voz más pronto de lo que creíamos.

Y la historia de este Tour, por suerte, prosigue.

Por Gerardo  Fuster

Imagen tomada del FB del Tour de Francia