Tour de Francia #19, la contracrónica

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La antepenúltima etapa del Tour, vivida en el corazón de los Alpes en su tercera jornada de implicada trascendencia, con llegada a la cima del puerto de La Toussuire, un lugar tradicional para los que practican el deporte de la nieve, ha constituido un encuentro abierto, especialmente en la parte decisiva final que ha servido para mostrarnos algunas debilidades por parte de algunos corredores que acaparan un cierto protagonismo en torno a la ronda gala, que se resiste a dar como definitivo la actual clasificación absoluta de la prueba.

Queda todavía una difícil etapa, la penúltima, que debe culminar en la bien conocida subida al puerto de L´Alpe d´Huez, una ascensión peculiar que nos trae multitud de buenos recuerdos y de gestas de indudable admiración.

La gran incógnita de hoy

Nos queda por dilucidar el conocer o saber si el británico Christopher Froome, el líder invulnerable hasta la presente etapa que nos ocupa, podrá neutralizar adecuadamente los ataques del colombiano Nairo Quintana, que a estas alturas extiende y perturba al primer clasificado ante un resurgimiento de última hora que en verdad no esperábamos. El hecho concluyente hoy es que la diferencia de tiempo entre uno y otro deja con un margen de dos minutos con 38 segundos, lo cual enciende la emoción entre los aficionados que daban por hecho el de que el ciclista oriundo de Kenya, nacido en la capital de Nairobi, poseía de antemano casi todos los números para adjudicarse el Tour. En ciclismo no se pueden hacer previsiones siquiera a corto plazo.

El ataque a cargo de Quintana, que evadió sin contemplaciones en la ascensión de La Toussuire, a 5 kilómetros de la meta, el punto final de etapa, echando cuentas, se benefició con su fuga de 32 segundos, incluyendo la correspondiente bonificación. No es mucho. Pero sí queremos afirmar que el Tour recupera una emoción que parecía haberse perdido ante el empuje desenvuelto de que hizo gala Froome en la casi totalidad de jornadas vividas desde sus inicios en la ciudad de Utrecht, en las planicies de los Países Bajos.

Todo se centra ahora, repetimos, tal como irán los acontecimientos rodados en esa penúltima etapa, una pesadilla por su acuciante dureza. La próxima jornada, la última a disputar en litigio, será de esas etapas que llaman de puro trámite, con un final en apoteosis en los Campos Elíseos de París, una tradición festiva que no muere.

El italiano Nibali persigue su prestigio del pasado

En las pendientes impresionantes de la Croix de Fer de 2.067 metros de altitud y con un porcentaje de pendiente del 6,9%, fue el lugar escogido por el corredor transalpino Vincenzo Nibali, que pedalea casi todos los días animando las etapas para hacer borrar sus malos comienzos en el Tour. Trata de solventar o recuperar hacia arriba su prestigio inscrito hace un año. Todos recordamos su última victoria en el Tour de la pasada temporada, una actuación que ganó con una sola pierna como vulgarmente se suele decir.

Entró en su persecución, el francés Pierre Rolland, un luchador nato de siempre, que le ofreció su colaboración con el afán de llegar solos y poder disputar el triunfo de etapa. Su ilusión no pudo ser y se ahogó en el esfuerzo. Entretanto, el corredor siciliano pedaleó con constancia y regularidad, sin espavientos. Llegaría destacado, siquiera con 44 segundos de ventaja sobre Quintana y un minuto 14 segundos sobre el esforzado Froome, luchando lo imposible por mantener su puesto dorado de líder. A continuación hubo ocho corredores:

Los franceses Rolland, Pinot y Bardet, los españoles Valverde, Contador y Sánchez, los holandeses Mollema, y Gesink, que aún perdiendo dos minutos 26 segundos aguantaron como pudieron el tipo, lo cual no deja de ser un mérito, al poder resistir las embestidas, aunque no del todo.

Cabe consignar, mirando la actuación de nuestros representantes españoles, que el murciano Alejandro Valverde, con tanto traqueteo, ha logrado por un día más conservar su tercer puesto de la general; es decir, pódium, un nombre mágico. Nibali le está pisando los talones y ya se verá en qué acaba este asunto. Contador, situado en quinto lugar en la tabla absoluta, sigue conservando su puesto, que no creemos que pueda todavía mejorar.

A continuación en esa general, entresacamos a los holandeses Robert Gesink (6º) y Bauke Mollema (8º), al luxemburgués Mathias Frank (7º), una revelación, y a los franceses Romain Bardet (9º) y Pierre Rolland (10º). He aquí una situación que plasmamos de interesante antes de finalizar el Tour. Nos agrada, en fin, observar y sacar conclusiones en referencia a esta prueba máxima que tanto atractivo deportivo tiene.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de Tour de Francia

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