Tour de Francia #3, la contracrónica

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El que la configuración de la tercera etapa que condujo a los corredores a la cima del Muro de Huy, que se situaba en territorio belga, tuviera un perfil más o menos duro con cuatro ascensiones a salvar, no dejaba de ser un aliciente que nos prometía una jornada emotiva. Hubo una fuga de un cuarteto de poca identidad, protagonizada por el checo Barta, el suizo Elmiger, el belga Pauwels y el francés Nauleau, que fue debidamente neutralizada a su tiempo por el pelotón, cuando restaban por recorrer 60 kilómetros hasta la línea de meta.

Caída dramática

El gran grupo plenamente compacto respiraba hasta aquel momento una tranquilidad casi absoluta. Se circulaba por una carretera relativamente estrecha. De repente, en un abrir y cerrar de ojos, acaeció una aparatosa y desagradable caída que afectó en gran manera, por lo menos, a una docena de corredores.

Entre los más perjudicados estaba el holandés Dumoulin, que figuraba en el tercer puesto en la tabla de la clasificación general, y el australiano Gerrans. Los dos se vieron obligados a abandonar la prueba entre algún otro. El suizo Fabian Cancellara, maltrecho también, siguió en carrera sin poder evitar la pérdida de su cotizada prenda de líder, lo que supuso pisar la meta con un apabullante retraso de casi doce minutos con respecto al vencedor de etapa y posterior confirmación de rotura ósea, la misma que en la pasada primavera.

En realidad para nosotros no ha sido novedad este accidente que ha venido a enturbiar la contextura del Tour, una competición de indudable prestigio internacional. No pocas veces hemos denunciado en estas mismas columnas qué es una temeridad el inscribir a 198 atletas del pedal en una competición en la cual se alcanzan elevados promedios y se afrontan dificultades de toda índole y con carreteras que poseen sus límites. La concurrencia de ciclistas debería ser disminuida de manera drástica bajo una elección debidamente contrastada. De lo contrario el alto riesgo que existe en la disputa de una etapa tras otra, no desaparecerá de nuestro ámbito ciclista.

Un electrizante final

De manera un tanto sucinta hemos de congratularnos ante el triunfo magnífico llevado a cabo por nuestro veterano representante catalán Joaquim Rodríguez (36 años), que estuvo a todas luces muy acertado con su golpe de audacia llevado a cabo a última hora, cosa que celebramos ahora con alegría y admiración. Nuestro hombre pudo resistir el ataque del británico Froome (2º), muy incisivo, al que siguieron el francés Vuillermoz (3º), un ciclista desconocido, el irlandés Martin (4º), el francés Gallopin (5º), el estadounidense Van Garderen (6º) y el italiano Nibali (7º).

Como consecuencia de esta llegada vibrante en la cima del denominado Muro de Huy, que se eleva a una altura de 204 metros, con un kilómetro y medio de cuesta y una acusada pendiente del 9,6%, resultó que este ciclista originario de Nairobi (Etiopía), nacionalizado inglés, llamado Christopher Froome, un serio candidato a la victoria final, se ha colocado automáticamente como líder de la ronda francesa, aunque sea con una ventaja mínima de un segundo de tiempo sobre el germano Tony Martin.

Alberto Contador, nuestra máxima aportación española en la aludida competición internacional, perdió un poco de fuelle subiendo el Muro de Huy. Pesaron dieciocho segundos con respecto al vencedor. Es si se quiere poco tiempo, pero el suficiente para entrar en alguna divagación cara a sus posibilidades futuras.

Aunque la cuesta era de longitud corta -mil quinientos metros- nos asalta alguna duda, la lógica que llevamos todos dentro. El madrileño Contador llegó en decimosegunda posición tras la estela del murciano Alejandro Valverde, que le faltó también un poco de empuje en las últimas pedaleadas. Quisiéramos decir que la etapa se corrió a un promedio de nada menos 46,3 kilómetros a la hora, una cifra que no puede caer en saco roto y que es de largo alcance.

La clasificación empieza a definirse

Naturalmente bien sabemos que el Tour tiene muchos días por delante para acabar de definirse de todas a todas. Resulta que el germano Tony Martin, más conocido por sus actuaciones frente al cronómetro, ha quedado retratado con un segundo lugar en la clasificación general, a un segundo de tiempo de Froome, que es el actualmente el que comanda la carrera. En tercer lugar, figura el estadounidense Tejay Van Garderen, a 13 segundos. A continuación figuran el francés Tony Gallopin (4º), el belga Greg Van Avermaet (5º), el eslovaco Peter Sagan (6º), el colombiano Rigoberto Urán (7º) y el español Alberto Contador (8º), a 36 segundos. Los demás ciclistas que siguen en la relación tienen una desventaja que va del minuto a más.

Por Gerardo Fuster

Fotografía tomada del FB de Katusha

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