Team Blanco “roto”

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No sé cuántos incendios más harán falta para que estos paletos se vayan a su casa. El ciclismo se encoge de nuevo y lo hace en su zona cero. Si el testimonio de Lance Armstrong, seis días después nos parece cosa de la prehistoria, silbaba a previsible y por tanto los daños que se le suponían se controlaron nada más salieron las palabras de su boca, ahora las cosas parecen algo más enrevesadas.

En los Países Bajos están de cuchillos largos y quieren aplicar bisturí sin anestesia a su pálido pasado. Curioso. Sale Rabobank y todo el mundo gira su mentalidad a declarar: Dany Nelissen, Thomas Dekker,… de cualquiera de las formas, convendría “reacuñar” esa tontería llamada Blanco Team, o similar. Quizá ahora se llevaría más lo de “Blanco roto”, ya saben, por eso de que muchas novias lo usan avergonzadas de no alcanzar el sagrado sacramento del matrimonio enteras y verdaderas. Los años de Rabobank y sus prácticas no invitan a tan inmaculado nombre.

La revisión del ciclismo holandés es un tsunami en ciernes y como todo en este mundo se interconecta con muchos lugares y como siempre uno perenne y magistralmente situado: España y en concreto la costa levantina, desde donde Dekker firma que quiere piarla. Ya veremos cómo se resuelve la OP siglos después de su implosión.

Sin embargo el melenudo ciclista es sólo una ramificación de todo lo que se mueve en ese pequeño país donde, para que tomemos conciencia de lo que les implica el ciclismo, las columnas de Pedro Horrillo en el País traducidas y encuadernadas constituyeron un “best seller”. Con ello queda todo dicho, el ciclismo les enloquece.

Por que como decimos lo de Dekker dibuja  es la punta del iceberg de un retrato de treinta años pues  se habla de escarbar entre la mierda del PDM de nada menos que el año 1988. Sí exacto, el mismo que coronó a Pedro Delgado como ganador del Tour y el mismo que tuvo a Steven Rooks y el malhumorado Gert Jan Theunisse como guardia pretoriana del segoviano. De hecho el racial escalador de larga cabellera, el segundo de ambos, ya dio positivo en esa edición.

Lo cierto es que la locura revisionista puede acabar enterrando uno de los grandes mitos de la historia del ciclismo. Esa época que ahora parece estar dispuesta a tumbar el amable país norte europeo forjó una de las mayores peregrinaciones que el ciclismo moderno conoció: la de los holandeses al Alpe d´ Huez a la vista de las continuas victorias que estos acumulaban en la cima más emblemática del Tour. Siempre se pensó qué curioso resulta que un país tan llano dé tan excelsos escaladores. Convendría estudiasen los informes de la muerte de Bert Oosterbosch, ganador de etapas en el Tour, que alimentó teorías sobre EPO en los primeros años de los ochenta, sin omitir la retirada masiva del PDM en 1991. Son tantas cosas…

Y en el fondo de todo, uno de los personajes más oscuros que nunca han poblado estas líneas: el holandés y miembro honorario del COI Hein Verbruggen. Más o menos airoso frente a la confesión de Lance Armstrong, el cerco parece se estrecha. Obviamente no será fácil que se le remueva la silla, pero su “acierto” en los suculentos negocios con vistas a los JJOO de Pequín no tuvo plasmación en el dedazo sobre Pat Mc Quaid. El irlandés ha sido una desgracia para todos y una bendición para él. Ahora que en su país se dedican a airear los resortes quizá apuntar sobre lo mucho que calla esta persona pudiera ser un buen inicio para apuntalar esta acción de limpieza.