El terreno que nadie pisó en La Bonette

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Cuando la gente habla del Col de La Bonette entra en juego un factor tan emocional como numérico, la altitud. Una combinación diabólica de cuatro dígitos, expresión en millares de los metros de altura sobre el mar que pone cada puerto en su lugar. La Bonette es de los puertos “ciclables” el más alto de Europa, una suerte de lugar virgen de la pisada de la mayoría de los mortales, por el sencillo hecho de que aquí no llega cualquiera.

Sin embargo la cima es ambigua, no se deja encajar en una escala propia. Aunque la leyenda reza 2802 metros, la altura oficial en muchos libros de ruta, en el del Giro también, queda en unos cien metros menos, algo menos para ser concretos, se clava en los 2715 metros, es decir lo suficiente para que el Agnello le rebase en la conquista de la etiqueta de la “cima Coppi” de esta edición. Esos escasos cien metros de desnivel que comentamos no son más que una carretera en medio de un paisaje abrasado por el frío que llevan un poco más allá, pero que en verdad, poco o nada nuevo ofrece, salvo unas vistas limpias hacia el Monviso, la cima que empezó a ver el calvario de Steven Kruijswijk.

Sea como fuere el sitio es singular. Situado al sur de los grandes Alpes, su altitud es una rareza en un entorno que responde al nombre de Mercantour, que se distingue por sus especies originales y naturaleza muy poco domesticada. Un recodo virgen en el terreno alpino, tan recorrido y sondeado por gentes de toda condición y oficio.

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Y es que la Bonette es de esa generación de puertos, como el Stelvio, que nació de los imperios del siglo XIX, rutas necesariamente aderezadas para que Napoleón III diera salida a sus servidumbres militares, mucho antes de que el Tour de Francia hoyara lo desconocido allí arriba, capitaneado por un tal Federico Martín Bahamontes que lo coronara dos veces, las primeras, en cabeza. Casi treinta años después Robert Millar, el ciclista desconsoladamente derrotado en las Vueltas de Delgado y Pino, zarandeó su máquina en la cumbre antes que nadie camino de Isola 2000, el sitio donde Tony Rominger derrotó a Miguel Indurain.

Escalar a 2700 metros sobre el nivel del mar me dio un buen número de razones para valorar todo lo que me había vivido sobre la bici” dijo Laurent Fignon. Años después John Lee Augustyn volvió a nacer bajando por la carretera que los ciclistas suben en este Giro, desde Jausiers.

Son más de 23 kilómetros a una machacona pendiente media de 6.7%, un martirio, una auténtica prueba de fuego que Bkool tiene en su catálogo, con numersosísimas referencias además. Probadlo.

Imagen tomada de https://ziprage.com

INFO

Recordad que el #GiroBkool arrancó hace unos días, cada etapa, hasta seis, calca finales de etapa seleccionados de la carrera y hay tiempo para completarlo hasta el 5 de junio.

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