Tirreno, la crontracrónica

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La Tirreno-Adriático, que cumplimentaba esta vez su 50ª edición, medio siglo de existencia, ha sido seguida y muy de cerca por los aficionados italianos, que llevan años alentado su prestigio ante la temporada ciclista en carretera que entrará en órbita de manera oficial próximamente con la clásica Milán-San Remo. Hasta ahora, en lo que llevamos de año, las competiciones celebradas no ha pasado de ser un mero preámbulo, o una preparación, sin que por ello desmerezcamos las clasificaciones puntuales que se han ido anotando.

El contraste de los acontecimientos: el Monte Terminillo

La carrera que nos ocupa enlaza dos mares. Se inició en las aguas del mar Tirreno para concluir en las orillas del mar Adriático, en la población de San Benedetto del Tronto, con una etapa de contrarreloj individual de una decena de kilómetros: distancia mínima y una configuración completamente llana.

Ante estas perspectivas era de esperar, como así fue, que la clasificación absoluta no sufriera apenas alteraciones tras la etapa reina, la quinta, en donde el colombiano Nairo Alexander Quintana , nacido en Cómbita, departamento de Boyacá, y 25 años, nos dio una bella demostración en su lucha y duro esfuerzo sostenido frente a las inclemencias de un tiempo turbulento acosado por la nieve, un ingrediente inesperado que no suele predominar en su país de origen, en donde el astro rey suele dominar la situación.

Las consecuencias inmediatas apuntadas en la última jornada fueron que las diferencias de tiempo registradas entre los corredores fueron mínimas, escasas. En vía lógica no sirvieron para alterar la tabla de la clasificación tal como había quedado establecida en la etapa trascendente vivida en el Monte Terminillo, con su cima colocada a 1.675 metros de altitud y que se salvó un par de días antes. Los Apeninos, con sus cimas diseminadas y cubiertas con anterioridad, fueron más que suficientes para delatarnos a las claras cuál iba a ser el desenlace de la carrera. La etapa de contrarreloj valía para poco, repetimos.

El de que el ciclista Fabian Cancellara se adjudicara el dinámico sector tutelado por el cronómetro de San Benedetto del Tronto y alrededores no constituyó ninguna sorpresa, dado que el suizo es un especialista consumado en esta modalidad. Pero su actuación, importante en la jornada de referencia, en último capítulo, no tenía trascendencia cara al resultado final. Cancellara estaba algo alejado de los primeros puestos de la general de la misma manera que lo estaban otros varios entre los cuales incluimos a los españoles Alberto Contador y Joaquim Rodríguez, que iban en plan de estrellas, o lo que es lo mismo: lucir siquiera su aquilatada categoría como atletas del pedal que son.

Mollema quiso dar la sorpresa

El resultado de la prueba, léase clasificación general, se fraguó de la siguiente manera: Quintana pudo más que el holandés Bauke Mollema (2º), aunque su desventaja a la hora de echar cuentas quedara reducida a tan sólo 18 fructíferos segundos. Cabe consignar a título de curiosidad o noticia que en el sector comandado por el cronómetro del último día, el ciclista del país de los tulipanes le comió al sudamericano ¡valga la palabra! nada menos que 21 segundos en una corta distancia de una decena de kilómetros. No está mal y vale la pena el consignarlo. A continuación en la clasificación quedaron en definitiva Rigoberto Urán (3º), otro colombiano; el francés Thibaut Pinot (4º), sorpresa; nuestro representante Alberto Contador (5º), que no pudo paladear las mieles del triunfo habidas en la pasada edición (2014), y el británico Stephen Cummings (6º), identificado por su regularidad, mostrada día tras día.

Revisando el pasado y su historia

Repasando un poco la historia que encierra la Tirreno-Adriático, la denominada la Carrera de los Dos Mares, nunca está de más que digamos que el número absoluto de triunfos lo posee muy de largo el belga Roger De Vlaeminck, que se llevó seis coronas consecutivas, de entre los años 1972 y 1977. En este sentido nadie le ha podido pisar los talones ni de lejos. Desde el inicio de esta prueba, allí por el año 1966, con victoria de Dino Zandegù, han sido un total de veinticinco los ciclistas extranjeros que han conseguido vencer frente al conglomerado sólido dominado por los ciclistas italianos.

En cuatro ocasiones los españoles han sido agraciados al figurar en el historial de la prueba como vencedores. Veamos: Herminio Díaz Zabala (1991), Abraham Olano (2000), Óscar Freire (2005) y Alberto Contador (2014). Son éxitos que no debemos olvidar y que debemos conservar en nuestra mente, que siente atracción por las estadísticas.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del Facebook de la Tirreno-Adriático

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