Todas las trampas llevan al ciclismo

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El pasado sábado la edición de El Periódico de Catalunya fue un poco rara pues en portada llevaban los atentados de París, pero en su interior poco pudieron desarrollarlos porque como a todos la tormenta le pilló en la hora del cierre y el papel no tiene el margen de las ediciones digitales.

En las páginas de deportes sale un interesante recuadro firmado por Martí Perarnau hablando del monstruo de dos cabezas que mató Sebastian Coe. Se refería al podrido atletismo ruso y la pena que le impuso la IAAF, la federación internacional del atletismo, sacándole del circuito internacional, porque si todos seguramente hacen uso de “lo suyo” lo de los rusos, y sobretodo lo de las rusas era tan escandaloso que no se sostenía.

El artículo de Perarnau me gusta mucho, la verdad, porque retrata cronológicamente las podredumbres que el hoy presidente de la IAAF tuvo que ver en los Juegos Olímpicos que compitió y ganó. Primero Moscú 1980. Dice textualmente que “el tráfico de anabolizantes y sustancias dopantes en la Villa Olímpica provocaba sonrojo”.

Las leyendas de los países del este, ya sabéis, esos que sin escrúpulos ponían partidas de dopaje en los presupuestos del estado. Hoy, en Alemania. se hacen cruces ante un caso de dopaje con lo que tienen a la espalda, tanto desde ella RDA, como desde la RFA.

Se conoce que en Los Angeles, Coe vio cómo se la gastaban en el lado opuesto, geográfica e ideológicamente, en occidente. Toda aquella bola de mierda rompió en Marion Jones, Justin Gatlin y cía. Todo era trampa alrededor de Coe, pero él siempre ganaba y su mácula es impecable. Tremendo.

Perarnau afina y dice que “Rusia es la punta del iceberg, al igual que el atletismo solo es el más envenenado de los deportes, junto al ciclismo. Pero hay otros muchos deportes y otros muchos países”.

Toma ya. Quienes defienden el ciclismo más limpio de su historia, el actual, ante el barro en que se movió hace sólo veinte años, acaban de tener píldora expresa de una pluma polideportiva y de prestigio. El estigma no se rompe, no se quita, lo que se gestó durante tanto tiempo sigue vigente y poco sirve que se pongan en valor los avances, en los que sinceramente vuestra creer, porque aunque muchos nos tachastéis de ingenuos y timoratos cuando pedimos respeto por Froome, vemos que hay cosas que no se tuercen por voluntad o en dos días, que todo cuesta mucho más de lo que se nos dicen.

Froome sacará en breve sus datos en el Tour, algo que pensamos poco solucionará, como también lo piensa Contador, quien le tacha de ser opaco en sus métodos, como si el madrileño que se sigue adueñando de nueve grandes fuera un paradigma de transparencia y accesibilidad.

El artículo de Perarnau es muy bueno, repito, pero quedan cosas en el tintero, sin responder, por carencia de espacio, porque no era el tema, quiero pensar. No obstante en este tipo de columnas siempre se dejan los mismos cabos sueltos.

Por ejemplo ¿cuáles son esos otros deportes? ¿por qué  el tiro siempre se centra en ciclismo y atletismo, por defecto? ¿por qué ahora estalla el estándalo ruso que lleva tiempo dando que hablar? ¿cómo ganaba Coe, limpio, a toda la corruptela que le rodeaba?. Siempre se sabe más de lo que se explica. El mismo autor acaba de escribir un libro sobre Pep Guardiola, icono de la sabiduría con un penoso positivo a la espalda.

Hay tanto que se nos escapa, que se nos pierde.  El árbol de la confusión nos impide ver el cielo y en esto del deporte siempre digo lo mismo, mirad, disfrutad y no cuestionéis, porque puede que entonces no podáis conciliar el sueño.

INFO

La bicicleta en destino con Nacex 

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