#Top2015 – El infierno estuvo entre Gante y Wevelgem

1
6
vistas
Gant - Wevelgem 2015 - Deinze - Wevelgem 240 km - 29/03/2015 - Bernhard Eisel (Team Sky) - Gert Steegmans (Trek Factory Racing) - foto Graham Watson/PN/BettiniPhoto©2015

El final de los días está siempre presente en el imaginario del colectivo, se prevé horrendo, ventoso, gris, inhóspito y… dantesco. Este año, ese día lo vivió en el pelotón en la mal llamada semi clásica que transcurre entre Gante y Wevelgem y que ganó un ciclista excelso ese día, pero de cuyo desenlace al final, todos nos avergonzamos.

La primavera no es algo que en la tradición se relacione con el fin del mundo, pero sin embargo en ciclismo muchas veces esta verde estación se ha vinculado al mal tiempo y condiciones extremas. La Gante-Wevelgem última ha sido así, en lo que fue una prueba más de que al aficionado, el mal ajeno, las dificultades y los aprietos del ciclista nos pone y motiva.

Luca Paolini ganó en Wevelgem tras vivir el infierno en la tierra en base cuñas de agua helada y ráfagas de viento que llevaron  varios ciclistas al sembrado, a esos campos de Flandes que agujerearon obuses y mortero hace poco menos de cien años. Entre otros uno de los ciclistas de la primavera, y del año si me apuran, Geraint Thomas, quien crecido tras ganar Harelbeke a Sagan y Stybar, quemó y quemó presencia en vanguardia para no estar atento al ataque final de Paolini, ese italiano que nos heló una tarde de julio cuando dio positivo por cocaína.

Pero al César lo que es del César, y en esa interminable carrera Paolini volvió a evidenciar ese olfato fino, ese trazo inequívoco de maestro sobre el tablero. Paolini fue ese estratega que acariciando su barba frente al mapa movió certero sus piezas y evidenció dos cosas al mismo tiempo: que el Katusha tuvo el acierto que el Etixx no encontró en toda la primavera.

El día fue por eso para héroes, y aunque no ganaran, pasaron a nuestra memoria de excentricidades que merecen la pena ser perpetuas, como la cabalgata en solitario, torcido y penoso, de Jurgen Roelandts, el ciclista rojo del excelente equipo que es el Lotto que se vistió de héroe en medio del vendaval.

Gestos, hechos insólitos que quedan, que se graban, incluso fuera de la carrera que más nos emocionó este año, como en la otra mal llamada semi clásica con nombre de diario, la Het Nieuwsblad, donde un ciclista bonachón, grande y tremendo llamado Ian Stannard fue héroe al ganar él solito a tres Etixx, en el colmo de la inoperancia sobre la carretera. Y es que ese día, sin saberlo, los de Lefevere habían puesto el cimiento a su pésima campaña de carreras de un día.

Imagen tomada de Tinkoff-Saxo

INFO

Mira las bicicletas Orbea Orca, bien cuidadas y equipadas que tienen en Tuvalum 

Publicidad

1 COMENTARIO

Deja un comentario