#TOP2015 – ¿La era Froome?

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No hay ciencia cierta, ni consenso exacto de cuánto ha de pasar para poder hablar de un ciclista que haya marcado época. Algunos no necesitan ganar muchísimo para dejar su sello, fue el caso de Luis Ocaña, que ganó un Tour, o el de Raymond Poulidor, que no ganó ninguno, sin embargo pasaron a posteridad como mucho más que ciclistas y posiblemente con un perfume de permanencia que otros, que tuvieron mucho mejor palmarés, no lograron.

En el ciclismo presente, o mejor dicho contemporáneo, el que va desde 2000 hasta ahora, una vez se borró Lance Armstrong de los anales y del recuerdo, nadie ha marcado época. Estadísticamente Alberto Contador, Tom Boonen y Fabian Cancellara han sido los mejores en lo suyo, pero hablar de época como la que imprimió Miguel Indurain o Bernard Hinault, anteriormente, es complicado asegurarlo.

Ahora tenemos a Chris Froome y la posibilidad de que marque una época al punto de hablar de la “era Froome”. Con dos Tours en el zurrón y opositinando desde la pole de cara a los siguientes es complejo asegurar que el vilipendiado ciclista de origen keniata vaya a marcar el ciclo de otros grandes campeones.

¿Qué le falta a Froome para imprimir el sello de los más grandes a su obra? Pues aunque parezca increíble decirlo, ganar otra cosa que no sea el Tour, aunque un tercer triunfo en Francia sería situarse al nivel de Greg Lemond y ello son palabras mayores. Por lo que fuere Froome no triunfa fuera del Tour como lo hace en la carrera más complicada.

Tuvo una Vuelta a España en sus manos, la de 2011, pero la miopía de la dirección de su equipo le dejó segundo. Al año siguiente el trío Contador, Valverde y Purito le pilló muy pasado de forma. En 2014 Contador volvió a ganarle la partida y en la ultima Vuelta, una caída increíble, de esas que sólo puede protagonizar él, con ese estilo tan torpón en apariencia.

Sea como fuere el dominio de Froome en el Tour por el momento no admite discusión, ni siquiera en aquellas carreras a las que el mejor ciclista del momento acude en forma. Lo probó en sus carnes un Tejay Van Garderen en grandísimo estado, durante la Dauphiné. Ya en el Tour la enfermedad revelada a posteriori le lastró en Alpe d´ Huez, donde los ataques de Nairo fueron diluidos en parte por ciclistas de enorme talento a su servicio.

Pero Froome no sólo compite contra rivales y recorridos, también compite frente a rumores, insinuaciones e insultos abiertos, y eso, lo siento es inaceptable, porque el campeón primero de todo es persona, y si los mecanismos habilitados para ello no pitan, verter mierda porque sí es impresentable. Desde hace un tiempo el ciclismo camina en la paranoia y Froome es víctima del filo, como Contador anteriormente. Al primero se le dice de todo, al segundo, incluso cumpliendo sanción, se le sigue recordando el positivo.

A las puertas de 2016, Froome es el hombre a batir, veremos quien le pone el cascabel.

Imagen tomada del FB del Tour de Francia

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