#TOP2015 – Tres días que valieron tres grandes

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Giro d'Italia 2015 - 98a edizione - 16a tappa Pinzolo - Aprica 174 km - 26/05/2015 - Alberto Contador (Tinkoff - Saxo) - foto Luca Bettini/BettiniPhoto©2015

El año que acaba nos dejó tres grandes que tuvieron otros tantos ganadores de dos signos. Si Chris Froome y Alberto Contador reflejan el presente pero al mismo tiempo la esencia de la tradición reciente, Fabio Aru parece una de las apuestas del futuro, si bien cabrá darle vueltas a este joven sardo de prominente sonrisa y carisma indudable.

En el Mortirolo creo que se vivió la primera gran jornada de ciclismo en las tres grandes vueltas por etapas. Fue una de esas jornadas que habló del ciclismo como se entendía hace ochenta años, si alguien pincha se le ataca. Punto. Contador, de rosa y sólido líder, tuvo un percance en la base del icónico puerto y los Astana cambiaron el paso.

La situación obligó y Contador firmó una de sus mejores actuaciones de siempre viéndose obligado a remontar. Solo, algo desasistido para nuestro gusto, con la inestimable ayuda de Igor Antón en un tramo, Contador se rehízo hasta llegar a una vanguardia en la que Mikel Landa caminaba con pesos en los tobillos para no rezagar a su compañero Aru, esos días tan perjudicado que llegó a ver peligrar el podio frente a Andrey Amador. Contador salvó el día, pero le quedaban órdagos en el camino hasta Milán, un camino cansino, cargado y denso que luego le pasaría factura en el Tour.

Un Tour que tuvo un día D, una jornada que todo lo cambió y casi todo lo sentenció. Sí, la famosa etapa de los Pirineos con inédita llegada al otrora puerto de paso, la Pierre de Saint Martin. Ese día ocurrió una cosa, que Chris Froome sentenció el Tour –incluso a pesar de acabar pidiendo la hora en los Alpes-. Ocurrió, como decimos una cosa, y se abrieron las especulaciones, de todo tipo e intención, especulaciones que llegan hasta diciembre, justo cuando Richard Moore publicó los resultados arrojados, y “cocinados”, del rendimiento del inglés ese día.

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Fue tal el apabullamiento que se levantaron toda suerte de juicios, pero a falta de base real, porque al final son tantas las lecturas que el pobre aficionado acaba confundido, nos quedamos con los visto, y eso fue un golpe encima de la mesa. El tema de vatios, motorcillos y otras mandangas nos queda grande.

Y de los Pirineos a la Sierra Madrileña, en una de esas etapas de siempre que acabó como nunca. Al margen de la exhibición del rejuvenecido Rubén Plaza, pasó que esta vez sí Astana fue una piña y caminaron a lo que dio de sí el tiro para acabar con el numantino liderato de Tom Dumolin. Fabio Aru acabó el día de rojo y campeón en ciernes de la Vuelta, su primera grande en un todavía pequeño palmarés.

Posiblemente hablemos de la mejor jornada de ciclismo del año y lo hacemos sobre un trazado que todos conocemos al dedillo, como esos requiebros del destino de que cuando más quieren innovar menos lo logras, si es que al final este deporte centenario tiene eso, que el día menos esperado das en la diana. En unos meses más.

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